La industria aceitera se enfrenta al desafío de superar uno de sus peores momentos

El sector, que concentra el grueso de sus fábricas en la región, reducirá compra de materia prima e índices de productividad


El alza de los aranceles que impuso India a la importación del aceite de soja producido en el complejo oleaginoso local, tendrá sus repercusiones en el mediano plazo.

¿Cuáles serán?

De principio, reducirá la compra de materias primas. Y con ello, mermar sus índices de productividad.

“Se puede dar una eventual menor demanda de aceite de soja que a su vez puede derivar en una menor necesidad de las fábricas para comprar grano de soja en Argentina”, consideró Andrés Alcaraz, gerente de Comunicaciones Corporativas y Relaciones Institucionales de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA).

La merma es consecuencia directa a la falta de competitividad que tendrá el aceite criolla en aquel país, pues el incremento de los aranceles a su importación pasó de 17 a 30 por ciento.

Así y todo, el sector es optimista. “Aunque se estime algún impacto negativo en el corto plazo, en el mediano se sabe que la India sigue siendo un gran demandante de este producto (aceite de soja)”, agregó Alcaraz, interpretando que seguirá importando pues su producción solo cubre el 30 por ciento de la demanda interna.

Pero a la situación generada por India se suma la de otros dos importantes mercados, como son la decisión norteamericana de imponer aranceles altísimo para la importación de biodiesel (lo que deriva en el cierre de dicho mercado) y las demoras de la Unión Europea, para importar ese producto, y de China, para volver a comprar aceite de soja.

Vale recordar que así como años atrás China era el principal comprador de aceite de soja producido desde estas fábricas, hoy lo es India, que se lleva más de la mitad de toda la producción criolla.

De acuerdo a los datos aportados por CIARA, entre enero y septiembre últimos, se vendieron 2,1 millones de toneladas por un valor de 1.600 millones de dólares. Y en todo 2016, ese volumen fue de 2,8 millones de toneladas.

Así, el panorama es, de mínima, complicado. Si bien la industria puede soportar una capacidad ociosa, tampoco puede ser indefinida. La salida de China pudo ser reemplazada por India, en aceite de soja, y la de la Unión Europea por Estados Unidos, en el biodiesel.

Hoy, la situación es totalmente otra y las proyecciones de crecimiento vuelven a estancarse.

La otra pregunta del millón es la decisión que se adoptará para con sus trabajadores, que por el momento, y durante todo este tiempo de incertidumbres, jamás echó mano a un probable recorte de su plantel. Por el contrario, sostuvieron los puestos de empleo en pos de mejores tiempos.

Por el momento, el gremio que representa a estos empleados, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) del departamento San Lorenzo, por el momento, no se suma a este debate y prefiere mantenerse en un bajo perfil.

Al menos con esta temática en particular, pues con otras, son los primeros en “arrear” a otras organizaciones obreras a la hora de sostener un discurso crítico para con el gobierno nacional. De hecho, su propio secretario general, Pablo reguera, está convocando a otros gremios del Cordón Industrial a marchar, este miércoles 29, en Buenos Aires, contra la proyectada reforma laboral.

Comentarios