La industria del biodiesel cerrará el año con un 80% más en exportaciones

El sector aseguró que el total vendido al exterior oscilará 1,4 millones de toneladas. La región concentra al polo productivo más importante de la Argentina


Las exportaciones de biodiesel podrían subir, al finalizar 2016, un 80 por ciento respecto a igual período del año pasado. Traducido, significará el embarque de 1,4 millones de toneladas.

Tras varios años de debacle y altísima capacidad ociosa, hoy esta industria comienza a recuperarse de la mano del crecimiento en ventas a Estados Unidos y la reapertura del mercado de la Unión Europea (UE).

Argentina fue, desde el origen de este biocombustible, uno de los principales proveedores planetarios, pero el sector sufrió un drástico golpe a fines del 2013 cuando la UE –curiosamente, su principal cliente- subió las tasas a las importaciones del biocombustible argentino tras acusar a sus productores de dumping.

«El incremento de las exportaciones argentinas de biodiesel a Estados Unidos ha sido notorio. De mantenerse el ritmo actual, (las ventas globales) podrían alcanzar alrededor de 1,4 millones de toneladas en 2016”, anticipó Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno.

La industria nacional exportó 800.000 toneladas de biodiésel el año pasado, pero en el primer semestre del 2016 los embarques del producto ya treparon un 150 por ciento interanual, o sea, a 590.000 toneladas, según datos del Instituto Nacional de Estadística (Indec).

De acuerdo con la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), que reúne a los “gigantes” con sus refinadoras en la región, como Cargill, Bunge y Renova, las exportaciones de biodiésel se concentrarán entre un 75 y 80 por ciento en el mercado norteamericano.

«Las empresas tuvieron que ajustar sus sistemas de certificación (para el ingreso a Estados Unidos) y recién los tuvieron más preparados después del primer trimestre», explicó a Reuters el director ejecutivo de Carbio, Víctor Castro.

En su informe anual de biocombustibles para Argentina, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) fue aún más optimista, apostando a que las exportaciones criollas treparán a 1,7 millones de toneladas.

En contraposición a este panorama y al crecimiento de las ventas a Estados Unidos, el segundo principal mercado que es Perú analiza aplicar una tasa a los embarques, argumentando, así lo hizo otrora la UE, competencia desleal.

En Argentina las exportaciones de biodiesel tributan un arancel del 5 por ciento, mientras que los embarques de soja, cuyo aceite se usa para la elaboración del biocombustible, pagan un gravamen del 30 por ciento, diferencia considerada injusta por competidores de otros países.

«Perú es un destino importante para Argentina, si aplica una tasa va a ser un nuevo golpe para la industria», dijo Luis Zubizarreta, presidente de Carbio.

El ejecutivo agregó que las exportaciones a la UE podrían retomarse el año que viene, luego de que la Organización Mundial de Comercio (OMC) falló en marzo a favor de Argentina contra los aranceles antidúmping que impuso el bloque.

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