La Justicia impuso 60 días de prisión al repartidor que mató a un ladrón

Quedó imputado bajo la figura de homicidio calificado por uso de arma de fuego en concurso real con portación de arma de guerra, tal cual lo había solicitado el fiscal Aquiles Balbis.


mael Norberto C., el repartidor de productos lácteos acusado de asesinar con un certero disparo en la nuca a un chico de 17 años que lo asaltó en Capitán Bermúdez el pasado jueves, fue sometido ayer a una audiencia imputativa en la cual el juez penal de San Lorenzo Eduardo Filocco le impuso 60 días de prisión preventiva bajo la figura de homicidio calificado por uso de arma de fuego en concurso real con portación de arma de guerra, tal cual lo había solicitado el fiscal Aquiles Balbis.

En tanto, ayer los pesquisas de la Policía de Investigaciones (PDI) seguían adelante con una serie de allanamientos y rastrillajes para dar con el arma homicida, una pistola calibre 9 milímetros que el repartidor no entregó al presentarse ante la Justicia el viernes a la mañana en compañía de su abogado particular, Carlos Blas Tuero. Además, ayer trascendió que el mismo trabajador tenía antecedentes en el viejo sistema de enjuiciamiento penal de la provincia por robo y portación de arma de fuego, lo que complicaría su situación procesal.

Por la espalda. Todo ocurrió el jueves a primera hora de la mañana cuando Ismael Norberto C. llegó en su camión de reparto a un comercio ubicado sobre calle Gaboto al 300, en Capitán Bermúdez, para entregar el primer pedido de mercadería de la jornada. Entonces apareció un adolescente armado que bajo amenazas le exigió la entrega de los pocos pesos que tenía. Tras el atraco el ladrón se fue caminando como si nada y a los pocos metros, en un cruce de vías, intentó asaltar a dos jovenes de ciudadanía colombiana que trabajan en una carpintería de la zona.

En esas circunstancias, contaron los vecinos del lugar a este diario, el repartidor que le había perdonado la vida al asaltante en un primer momento, le gritó algo y el pibe se dio vuelta. Entonces se escucharon dos o tres tiros. Uno de esos proyectiles alcanzó al ladrón en la nuca, le atravesó la cabeza y le salió por la frente matándolo en el acto. Mientras los jóvenes colombianos alzaron las mochilas y se fueron, el repartidor se acercó al asaltante muerto, le sacó la plata que le había robado y se fue con el camión.

El chico asesinado fue identificado como Enrique Ibáñez, de 17 años, a quien en esa zona limítrofe entre Capitán Bermúdez y Granadero Baigorria se conocía como “Kike”, un verdadero malestar para todos los repartidores que llegaban al barrio en el cual él mismo vivía. “Este pibito era rechoro, pero lo peor es que andaba todo el tiempo empastillado. Y cuando andaba así, reloco, no reconocía a nadie”, explicó un muchacho de la zona.

Sin armas. Acerca del robo, tanto la policía como el fiscal y algunos testigos manifestaron que “Kike” andaba armado, pero hasta ayer ese arma de fuego no había sido hallado, como tampoco fue secuestrada la pistola con la que lo mataron a pesar de los numerosos allanamientos ordenados por el fiscal Aquiles Balbis y realizados por la PDI.

Ahora, Ismael Norberto C. pasará 60 días tras las rejas hasta que el fiscal termine de recolectar los elementos para fundamentar un pedido de pena y la defensa, por su parte, logre armar una estrategia que al menos ponga a su cliente en el lugar de un hombre que actuó bajo emoción violenta o en exceso de legítima defensa. Por ahora parece que no fue así. El juez Filocco aceptó la figura de homicidio calificado por uso de arma de fuego en concurso real con portación de arma de guerra, un delito que se paga con cadena perpetua.

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