A 194 kilómetros de San Lorenzo

¿La llorona? Los siniestros quejidos que atemorizan a todo un pueblo de Santa Fe

Son sonidos que parecen salir de un altavoz. Sucede en María Juana, donde viven unos cinco mil habitantes


Podría ser un mito local o una leyenda reinventada en el interior del país. Pero sucede algo inquietante en las calles de un pueblo de Santa Fe. ubicado a 194 kilómetros de San Lorenzo. Gritos y llantos desgarradores que no se saben de dónde vienen, y que empiezan en medio de la noche sin ningún motivo aparente; quejidos y lamentos que se pierden en la oscuridad. La leyenda de “La Llorona” es conocida en toda América latina, y ahora con su aparición mantiene en vilo a todo un pueblo de la provincia del Litoral.

Durante varias noches de las últimas semanas, los habitantes de María Juana lograron grabar los llantos y lamentos de esta mujer esbelta, cubierta por un velo blanco y que llama a sus hijos con gritos desgarradores. La misma historia, aunque con variantes de color local, se escucha en otras localidades o en diferentes zonas del Paraná.

María Juana tiene cinco mil habitantes y queda a 129 kilómetros del este de la capital santafesina, y está en un estado de alteración cada noche, esperando el regreso de “La llorona”, que no los deja dormir tranquilos. Ahora que las noches se hacen largas, el temor también crece el mismo modo. Y a pesar de que no más pruebas que un sonido, a los vecinos nadie les quita de la cabeza la idea de que todo puede ser real. Los sonidos de verdad que meten miedo. Son gritos ensordecedores que parecen salir de un alta voz y que inundan el silencio de la noche de María Juan, un lugar donde las casas carecen de rejas y la inseguridad no parece ser un problema.

Los ruidos empezaron a escucharse en la zona sur de la ciudad, cerca de la cancha de fútbol del Club Atlético María Juana.

Según la leyenda que nació en México, “La Llorona” es una aparición aterradora que quedó atrapada entre el cielo y el infierno luego de cometer un terrible crimen: ahogó a sus hijos en un ataque de celos y se tiró al río después de ellos, mientras se retorcía de dolor. Ahora, sus lágrimas son eternas y dicen que los que oyen su llamada de muerte están condenados.

“La Llorona” se arrastra en las sombras y acecha a los niños en un intento desesperado de reemplazar a los suyos. Con el paso de los siglos su deseo se volvió más voraz, y sus métodos más terroríficos.

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