Presente y futuro

La maquinaria agrícola, indispensable

Los empresarios del sector, aguardan que las medidas de fomento económico que se han planeado funcionan, y así se podrá avanzar en el proyecto y saldrán nuevos planes que ayuden a su financiación


Desmalezadora

La maquinaria agrícola es la columna central del desarrollo y del progreso de la actividad productiva del campo. Modernizar la infraestructura es indispensable para realizar las tareas con mayor eficacia y rapidez, para abaratar costos y obtener más cosechas. Si bien puede resultar algo costoso renovar a menudo las máquinas, es una inversión necesaria que se debe afrontar para trabajar con más comodidad y obtener mejores resultados a largo plazo. El desfinanciamiento de la estructura puede parecer más beneficioso a corto plazo, pero en el futuro puede resultar en una grave crisis e incluso la bancarrota.

Continuamente las empresas de maquinaria agrícola sacan al mercado nuevos modelos con mejor tecnología, pero es difícil seguir el ritmo de actualización ya que el costo es muy elevado. El período de vida útil de las máquinas recomendado es de aproximadamente 5 años; pero para que el desempeño sea óptimo durante este tiempo de uso, se debe comprar maquinaria de calidad y realizar el mantenimiento regularmente.

Actualmente, en Argentina, la situación es complicada; según el INDEC, las ventas de maquinaria cayeron un 43,5% en comparación con el año anterior. Se estima que las ventas de cosechadoras cayeron un 65%; las de tractores, un 54%; las de sembradoras, un 19,2% y las de implementos, un 35,4%. Esto ocurre porque las empresas priorizan el pago de los sueldos y tratan de no reducir personal drásticamente; pero las consecuencias negativas son que, dentro de algunos años, el retroceso del necesario proceso de modernización podría ser irreversible, lo que condenaría a las empresas a reducir muchos sectores de producción.

Por esta razón, el gobierno ofrecerá créditos, fomentando la industria nacional de maquinaria agrícola, para los productores que deseen modernizar los procesos de trabajo en sus campos. Se priorizará la compra de máquinas más indispensables, tales como tractores, cosechadoras, sembradoras, entre otras. Pero también se propondrán planes de compra para máquinas que quizá no se renuevan con demasiada frecuencia para impulsar al mercado interno que está algo estancado; algunas de las máquinas menos convencionales que se harán más accesibles son: las desmalezadoras, las pulverizadoras, los equipos de forrajes, entre otras, siempre y cuando las máquinas cuenten con el 60% o más de componentes fabricados en Argentina.

Además, se estima que si las medidas de fomento económico que se han planeado funcionan, se podrá avanzar en el proyecto y saldrán nuevos planes que ayuden al financiamiento de implementos agrícolas. Esto beneficiaría notablemente a los productores ya que es lo que más desgaste sufre. Entre las herramientas que se encontrarán dentro del plan están: las trilladoras, los chimangos, las tolvas, los remolques, los arados, las ordeñadoras, entre otros.

Estas medidas (los créditos otorgados por el Banco Nación y bancos privados, los incentivos monetarios para las PyMEs y el fomento a la compra de maquinaria de industria nacional) ayudaran a salvar los trabajos de alrededor de 40 000 personas que actualmente se encuentran empleadas en distintos sectores de la cadena de producción agropecuaria. Además, ayudará a evitar la pérdida de cosechas récord que se registró el año pasado debido a inundaciones y sequías y propiciará la exportación ya que el precio del dólar es bastante bueno actualmente. Si todo sale según lo estimado, se podrán pagar a término los créditos otorgados y las empresas salvarán el capital necesario para continuar invirtiendo.

Si bien los últimos años no han sido del todo beneficiosos para el campo y un gran porcentaje de la cosecha tuvo que guardarse para prevenir cualquier cambio drástico en la macroeconomía, se estima según datos de la FAAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) que la próxima década será de crecimiento para la industria agropecuaria argentina. Como se observa, no todo se prevé como negativo, solo resta tener confianza en que la situación mejorará y atreverse a invertir para crecer a futuro.

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