Malas noticias

La molienda de soja cayó a los niveles más bajo de los últimos seis años

El país perdió el ingreso de unos 2.700 millones de dólares en divisas y una recaudación fiscal de 750 millones de dólares. Industriales informaron que la capacidad ociosa fabril está en 48 por ciento


La molienda de soja retrocedió a los niveles más bajos en los últimos seis años, con excepción del ciclo 2018 caracterizado por una intensa sequía.

Las estimaciones al cierre del año proyectan un volumen cercano a 38.4 millones de toneladas versus las 41.5 millones del promedio del quinquenio último, y de 44.8 millones de toneladas del último récord registrado en 2016.

Como consecuencia, la capacidad ociosa industrial en el complejo agroexportador vuelve a ser alta y se ubica entre el 46 y 48 por ciento.

El volumen instalado que poseen estas plantas está preparado para moler algo más de 70 millones de toneladas,

Lo más significativo es el estancamiento en los últimos meses de este año, particularmente en el segundo semestre.

“Eso se explica por la falta de mercadería disponible, lo cual redujo la utilización de la capacidad industrial instalada”, indicaron los especialistas.

De acuerdo a la información oficial, hasta la semana pasada se había vendido el 70 por ciento de la cosecha total y, a precio hecho, ese volumen fue de 56 por ciento.

Respecto al ciclo 2020/21, las ventas “forward” o anticipadas alcanzan las 4 millones de toneladas totales y sólo 1.8 millones a precio. Estos niveles significan la mitad de lo negociado a la misma fecha del año anterior.

“Sin duda el impacto de la menor molienda en el año 2020 se traduce en menores saldos exportables y por consiguiente ingresos comerciales y fiscales más reducidos”, precisaron desde el empresariado.

“Argentina perdió de ganar, en el 2020, más de 2.700 millones de dólares por exportaciones del complejo sojero y la recaudación fiscal se vio afectada en aproximadamente 750 millones; esta caída de la molienda, con alta capacidad ociosa, implica costos incrementales que afectan a toda la agroindustria exportadora” analizó el economista Gustavo López, director de la consultora especializada Agritrend.

De no haber sido por la admisión temporaria (importación) de soja paraguaya, la pérdida de divisas y de ingresos fiscales hubiese sido aún más pronunciada. Y de ello también las dificultades para industrializar tales productos.

A ese cálculo deberían sumarse los servicios vinculados con la operación. Las seis millones de toneladas adicionales de molienda habrían representado cerca de 200 mil viajes de camión a las industrias ubicadas mayoritariamente en cercanía de los puertos de embarque, gastos de acondicionamiento y almacenaje en las instalaciones, movimiento comercial, bancario y del resto de los servicios vinculados a la exportación de los derivados del procesamiento, además de una mayor consolidación en el liderazgo como proveedor de estos productos en el mundo, detallaron desde la consultora.

 

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