La mujer asesinada a mazazos, junto a su hijo, había denunciado al homicida

Fue el pasado 1º de julio, tras haber sido amenazada en la vía pública. Sin embargo, nada hacía prever el horrendo final descubierto ayer en Puerto San Martín. El homicida, de gran prontuario, estaba liberado por la Justicia


Una mujer de 26 años y su pequeño hijo de 8 fueron hallados sin vida en el interior de su vivienda y con signos de haber sido salvajemente golpeados por una masa. El autor del doble homicidio también fue encontrado en el mismo lugar, sin vida, y ahorcado.

El trágico suceso aconteció, según la policía, “entre 48 a 72 horas atrás”, cuando ayer sobre el mediodía ingresaron a una humilde vivienda de Costanera y Fangio (barrio Petróleo) y hallaron a Rosa Silva, de 26 años, junto al pequeño Adrián Catriel Sosa, de 8 años, sin vida.

“Fueron asesinados a golpes, presuntamente con un martillo tipo masa encontrado en el lugar””, precisaron fuentes que iniciaron la investigación. También en la casa, fue identificado Walter Luque, de 23 años, la ex pareja de la joven madre, ahorcado, en el comedor. Después de la masacre, Luque resolvió quitarse la vida.

El arribo de los efectivos al barrio petróleo fue a instancia de un grupo de compañeros de trabajo de Rosa, quien se desempeñaba como mucama en el Hospital Granaderos a Caballo, de San Lorenzo. Desde principio de la semana pasada, la mujer dejó de concurrir a su lugar de empleo, ya luego de varios días sin noticias, decidieron ir hasta su domicilio, donde nadie respondió. Sin embargo, notaron alguna situación sospechosa, como por ejemplo la cantidad de agua que emanaba por dejo de la puerta, y en consecuencia dieron aviso a la comisaría local.

El resto, lo ya descripto.

Los investigadores explicaron que el asesino fue Luque, aunque aún no pudieron precisar las razones, más allá de alguna fuerte discusión que ambos habrían mantenido dentro de la vivienda.

Desde hacía unos seis meses, Rosa y Walter congeniaron, y en algún momento, hasta llegaron a convivir. Sin embargo, desde hacía algo más de un mes, ella le había pedido que abandonara el hogar, lo que el joven hizo, pero llevándose una moto que no era de su propiedad. Cuando la mujer quiso recuperar el rodado, se produjo una fuerte pelea en la que Luque la amenazó de muerte y hasta con prenderle fuego su vivienda.

El hecho motivó a que se radicara una denuncia, el pasado 1º de julio y de la que el Centro de Orientación a la Víctima tuvo acceso.

“Nada hacía predecir un final así”, reconoció su titular, la oficial Mariela Aranda, quien confirmó que la repartición a su cargo llevó a cabo todos los pasos procesales exigidos para estos casos. “Lamentablemente de poco sirvió, por el resultado final de este caso”.

En las consultas efectuadas por Aranda, la denunciante no expuso una situación extrema, y por el contrario, le admitió que su pareja ya no vivía más en la misma casa, y que tampoco se seguían viendo, a excepción de la situación generada cuando le reclamó la devolución de la moto.

Sobre Luque, se trata de un joven que vivía en San Lorenzo y que tenía sobrados antecedentes policiales, la mayoría por daños a la propiedad y robo calificado, además de por lo menos dos denuncias por intento de homicidio. Lo que se dice, una persona violenta. Todas estas causas le generaron alojarse, primero en la Alcaidía sanlorencina, y también el en penal de Coronda.

¿Cómo es entonces que una persona con semejantes antecedentes estuviese libre? ¿Cómo puede admitirse que la mujer, sabiendo de ello, se haya permitido iniciar una relación amorosa con una persona con tantos antecedentes de violencia?

Sobre lo primero, el comisario Walter Baldón, fue contundente. “Luque no poseía ninguna deuda con la Justicia, no pesaba sobre él ningún pedido de captura. Seguramente se haya beneficiado con algún recurso legal para recuperar su libertad, pero eso lo desconocemos, pues no es ámbito de nuestro trabajo, sino de la Justicia”, indicó.

Sobre la otra pregunta, no hay respuestas.

Rosa y el pequeño Ariel fueron hallados en el dormitorio, donde al parecer sufrieron la feroz golpiza. Y si bien el lugar estaba bañado en sangre no había signos de lucha, lo que hace suponer que no tuvieron oportunidad de defenderse.

Tras consumar el hecho Luque tomó una cadena fina que había en la casa, subió a una silla y se ahorcó colgándose de una viga en el comedor.

El horrendo caso trae a la memoria el doble crimen que ocurrió el 12 de agosto del año pasado en Capitán Bermúdez, cuando Eliana Gauna y su bebé fueron asesinados a golpes y a puntazos por Matías Ferreyra, quien por ese entonces era pareja de la chica y recientemente fue condenado en un juicio abreviado a 25 años de prisión.

Los cuerpos fueron remitidos al Instituto Médico Legal de Rosario para que las autopsias determinen el momento de sus respectivas muertes. No obstante, los investigadores creen que los decesos datan de al menos 48 horas antes del hallazgo.

 

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