Tras las buenas precipitaciones de septiembre y octubre, la campaña había comenzado con condiciones favorables e incluso con demoras en la siembra de maíz temprano por exceso de humedad en algunos sectores. Sin embargo, el escenario cambió de manera drástica con un déficit hídrico prolongado que afectó gran parte de la Pampa húmeda y semi húmeda.
Recorridas por las rutas nacionales 9, 8 y 7, además de tramos de la ruta 33 al sur de Rufino y la ruta 35 al sur de Río Cuarto, junto a testimonios de productores de distintas regiones, permitieron realizar una primera estimación del impacto productivo.
Si con un buen rinde por hectáreas en soja y cobrando 400 U$S/tn más un subsidio de 60 U$/ha, los productores de EE-UU pierden 185 U$S/ha….imagínate la situación del productor argentino, que con un rinde regular (con la sequía en Pampa humeda y centro sur de Cordoba ya…
— Néstor Roulet (@NestorRoulet) January 29, 2026
Según los cálculos, la sequía provocaría una merma de 8 millones de toneladas de maíz y de 5,2 millones de toneladas de soja, lo que representa una pérdida total superior a 13 millones de toneladas entre ambos cultivos. En el caso del trigo, los datos ya se encuentran consolidados.
Como consecuencia directa de la caída en la producción, y una vez descontado el consumo interno, se espera una menor disponibilidad exportable respecto de lo proyectado a comienzos de diciembre. Esta situación implicaría que el país deje de percibir alrededor de u$s3.500 millones en ingreso de divisas, profundizando el impacto económico de la sequía sobre el sector agroindustrial y las cuentas externas.








