Una nueva oportunidad

Las agroexportadoras y el fallido intento de construir un nuevo “Vino Caliente”

Las empresas exportadoras siempre estuvieron preocupadas por la concentración de mercado en manos del malogrado líder sindical Herme Juárez, pero en menos de 6 meses dejaron que el mercado se concentre en un empresario rosarino.


Herme Juárez frente a los trabajadores que después de 50 años le dijeron basta

Herme Juárez monopolizó el negocio de la estiba moderna durante los últimos 30 años en los puertos de San Lorenzo, Puerto San Martín y en los últimos años se agregó el complejo de Timbúes. Juárez con una habilidad de estadista moldeo su poder siendo empresario y sindicalista al mismo tiempo, a diferencia de otros lideres sindicales de Argentina que mantienen esta faceta en las sombras “Vino Caliente” lo mostraba con orgullo.

Juárez durante 40 años fue amo y señor de los puertos, su poder construido en base a un manejo de “patrón de estancia” haciendo arrodillar ante su persona a amigos y enemigos anclado en una acumulación sideral de recursos económicos que nadie objetaba, esta situación tenía sostén en base a la construcción mitológica de “Vino Caliente” en los estamentos reales del poder argentino.

El día que Juárez se quiso hacer dueño del poder y le pisotearon el mito construido 

En 2011 en pleno gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Herme Juárez decidió ir por todo parando la exportación de granos por más de 15 días reclamando un aumento del 100% en dólares de las tarifas de estiba, luego de muchos días de negociaciones y una exposición nacional de la figura de “Vino Caliente” se firmó un acuerdo donde participaron el Ministro de Economia Amado Boudou de Comercio Guilermo Moreno y de trabajo Carlos Tomada. Desde ese momento el poder de Herme Juárez comenzó a deteriorarse a pasos agigantados, en 2018  luego de arduas negociaciones para que Juárez deje de tener el monopolio de la estiba en las que participaron altos directivos de la agroindustria y funcionarios del entonces presidente Mauricio Macri pactaron que otras empresas comiencen a licitar la prestación del servicio. Juárez rápido de reflejos impuso en la negociación que el SUPA (sindicato que defiende los intereses de los estibadores) cobre a las empresas de estiba un 30% de la masa salarial para brindarles el servicio de transporte, ropa y seguridad e higiene.

Está apertura del mercado fue funcionando de forma imperfecta con mucha discrecionalidad por parte tanto de Juárez como de las agroexportadoras hasta agosto de 2019 cuando “Vino Caliente” es detenido por fuerzas federales en el marco de un megaoperativo policial, con la detención de Juárez la justicia federal dispone de la intervención tanto de la Cooperativa como así también del SUPA. Todo hacía suponer que una intervención en el gremio ayudaría a que el mercado de estiba en los puertos de la región gane en transparencia, pero la realidad mostró lo contrario con una fenomenal concentración de contratos en un único empresario quien a su vez en presidente de la Cámara de Actividades Portuarias y Maritimas (CAPYM) entidad encargada de negociar el aumento del sueldo de los estibadores con el SUPA. 

Nueva intervención del SUPA

Tanto las agroexportadoras, como la Cooperativa, el SUPA y las empresas de estiba tienen una oportunidad de oro para transparentar el mercado y hacer del negocio de estiba una actividad transparente que pueda seguir ayudando para la movilidad social de miles de trabajadores directos e indirectos que viven en la región y que con sus salarios dinamizan la economía de cientos de negocios e industrias. Dejando de lado 50 años de manejos poco claros que brutalmente se reflejaban con el sindicalista que los representaba en un auto de 100 mil dólares y el trabajadores defendidos en bicicleta.

 

 

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