En un posicionamiento conjunto, CIARA-CEC, la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC), la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la Unión Industrial Argentina (UIA), la Cámara de Puertos y Terminales Cerealeras del Paraná (CPTCP) y la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas (CAPYM) manifestaron su acompañamiento institucional a la creación del nuevo ente.
Desde el sector señalaron que la medida representa un paso clave para garantizar la transparencia y la eficiencia del sistema logístico más importante del país.
Un punto de inflexión para la nueva concesión
La definición de un órgano específico de control aparece como uno de los ejes centrales de la nueva etapa concesionada de la Hidrovía, en un contexto donde la competitividad exportadora argentina depende en gran medida del funcionamiento eficiente del corredor fluvial.
Las entidades remarcaron que el nuevo esquema debe consolidar reglas claras y estables durante todo el período de concesión, evitando superposiciones institucionales y asegurando previsibilidad para el sistema productivo.
En ese sentido, manifestaron su voluntad de participar activamente en el espacio de control, aportando la visión técnica de quienes operan y utilizan la vía navegable de manera cotidiana.
Gobernanza profesional y estabilidad institucional
Entre los puntos considerados fundamentales para el éxito del nuevo órgano, las instituciones destacaron:
- Gobernanza clara y profesional, con un esquema técnico y estable.
- Mandatos que otorguen perdurabilidad institucional durante toda la concesión.
- Un perfil ejecutivo, profesional y técnico, evitando estructuras meramente administrativas.
El sector usuario entiende que la estabilidad institucional es una condición indispensable para que el sistema no quede sujeto a vaivenes políticos o a criterios discrecionales.
Para el complejo portuario agroexportador del Gran Rosario —epicentro del ingreso de divisas del país— la previsibilidad regulatoria es un elemento central en la toma de decisiones de inversión y planificación operativa.
Control integral: seguridad, dragado y balizamiento
Las entidades también subrayaron la necesidad de que el nuevo órgano tenga facultades amplias y efectivas sobre rubros críticos del sistema.
Entre ellos mencionaron:
- Seguridad de la navegación.
- Cumplimiento de estándares de dragado.
- Balizamiento adecuado y permanente.
- Fiscalización técnica constante del concesionario.
La experiencia de las últimas décadas demostró que el mantenimiento de calados, la señalización eficiente y la supervisión técnica son determinantes para evitar sobrecostos logísticos y pérdidas de competitividad.
En un escenario de márgenes ajustados y competencia internacional creciente, cualquier deficiencia en el sistema fluvial se traduce directamente en menores ingresos para el país.
La Hidrovía como motor de competitividad
Desde el sector usuario sostienen que la puesta en marcha de un control sólido, profesional y ejecutivo es la garantía necesaria para consolidar la Hidrovía como el principal motor de competitividad de la Argentina.
La Vía Navegable Troncal concentra la mayor parte de las exportaciones agroindustriales y conecta al complejo industrial del Up River con los mercados globales. Su funcionamiento impacta directamente en el costo final de los productos argentinos y en la generación de divisas.
Por eso, la conformación del nuevo órgano no es un detalle administrativo: es una pieza estratégica dentro del esquema logístico nacional.
Un mensaje político y técnico
El respaldo conjunto de cámaras empresariales, bolsas de comercio y entidades industriales constituye también un mensaje de unidad del sector privado en torno a la necesidad de profesionalizar el control del sistema.
En momentos en que el debate sobre la concesión vuelve al centro de la agenda nacional, las instituciones buscan dejar en claro que la transparencia, la eficiencia y el control técnico permanente no son opcionales, sino condiciones estructurales para el desarrollo exportador.
El desafío ahora será traducir esa voluntad institucional en una arquitectura normativa y operativa que garantice autonomía técnica, continuidad y capacidad real de fiscalización.
Para el complejo portuario del Gran Rosario —columna vertebral del comercio exterior argentino— la calidad del control será tan determinante como el propio contrato de concesión.






