Una oportunidad perdida

Las políticas contradictorias del gobierno alerta al futuro del Complejo Sojero

Tras una intensa gestión del empresariado, se conformó el Consejo Agroindustrial, que tenía entre sus objetivos aumentar la producción y exportación de harinas y aceites. Hoy las entidades fundadoras empiezan a abandonarlo


La Federación Agraria decidió retirarse del Consejo Agroindustrial Argentino por entender que esa entidad «está yendo en contrasentido a lo que aspiramos».

Así lo señaló el presidente de la Federación Agraria, Carlos Achetoni, el pasado viernes. De esta manera, la entidad acompañó los pasos de la Sociedad Rural Argentina y de Confederaciones Rurales Argentinas, que ya habían anunciado que abandonaban ese Consejo que se forjó, tras intensas gestiones de dirigentes empresariales, con más de 60 cámaras y entidades del sector.

«Nos retiramos del Consejo Agroindustrial Argentino. El anhelo de tener políticas públicas para los productores agropecuarios se fue desgranando. Y sentimos que estamos yendo en un contrasentido de lo que aspiramos cuando conformamos ese Consejo», justificó Achetoni. «No queremos ser una traba para quienes puedan continuar, pero en el Consejo nos estábamos alejando de generar políticas públicas para nuestros productores», añadió.

El dirigente cuestionó al gobierno nacional porque «solo ve al campo como una caja que genera aportes al Estado, pero no le está dando herramientas para que la actividad produzca más». Y  consideró que las medidas oficiales «de los últimos tiempos tienden a una mayor concentración y eso pone en riesgo a los pequeños productores».

«Se nos deben dar las condiciones para seguir produciendo, tanto en granos como en ganadería. Necesitamos reconstituir al sistema productivo, que está devastado, pero reconocemos que el problema es más intenso, más profundo, ya que desde el gobierno tienen una mirada sesgada de nosotros. Nunca pudimos entendernos y la grieta nunca se ha podido cerrar», concluyó.

Para la región, caracterizada por la industria sojera que aporta valor agregado a la economía y por la actividad portuaria que movilizada una gran cantidad de servicios, los objetivos del Consejo Agroindustrial acompañaban un crecimiento del Complejo Sojero, ya que entre sus metas se había trazado, junto al gobierno, proyectar mayor producción y exportación.

Ello devengaba en recuperar la capacidad fabril instalada, hoy ociosa en casi 50 por ciento, y generar más puestos de empleo calificados. Asimismo, en algún momento se recobrarían las inversiones para ampliaciones de las industrias y hasta para la probable construcción de nuevos muelles. No sólo sostendría el andamiaje económico del Cordón Industrial, sino que lo potenciaría.

Con políticas oscilantes e inestables que el gobierno nacional impone, el objetivo empieza a distanciarse. No es imposible cumplirlo, pero se torna más difícil. Las diferencias con las entidades ruralistas parecen no superarse y poco a poco algunas empiezan a abandonar el barco.

Y además, la Nación ratifica sus políticas tributarias para este sector sin que exista un retorno para esta región que concentra al grueso de la producción y exportación de más de la mitad del total de ventas al exterior que genera el país. Falta obras de infraestructura vitales que siguen siendo ignoradas.

Por el momento, se sostienen los puestos de empleo la generación y circulación de dinero sigue siendo importante, lo que moviliza la economía de estas ciudades, en especial en San Lorenzo, Puerto San Martín y Timbúes, cuyas Municipalidades y Comunas también se ven beneficiadas por lo que las empresas y puertos de las agroexportadoras aportan en materia tributaria. Sin embargo, como ya se dijo desde este medio, valdría recordar la experiencia de un pasado no tan alejado como fue la década del 90, cuando de la noche a la mañana el proceso de reconversión económica que el menemismo designo para el Cordón Industrial acabó por expulsar del sistema productivo a miles de obreros, con el cierre de decenas de fábricas.

Alejandro Romero 

 

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