El seguimiento de motociclistas, la reconstrucción de sus recorridos y el análisis de imágenes antes y después de distintos arrebatos fueron claves para avanzar contra una presunta banda de motochorros investigada por el robo y la comercialización de teléfonos celulares en Rosario. El sistema de videovigilancia Lince, que utiliza inteligencia artificial, aportó información determinante para vincular hechos delictivos y orientar una serie de 11 allanamientos realizados el miércoles en la zona oeste de la ciudad.
La investigación fue desarrollada por la División Judicial de la Unidad Regional II y la Policía de Investigaciones (PDI), dependientes del Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, con intervención del fiscal Carlos Covani, de la Unidad Fiscal Especial de Autores No Identificados del Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Según la hipótesis investigativa, los sospechosos integraban una organización con distintas funciones: algunos habrían participado en los arrebatos a bordo de motocicletas, mientras que otros se encargarían de recibir los celulares sustraídos, acondicionarlos y comercializarlos. También se investiga el uso de actividades comerciales y billeteras virtuales para canalizar el dinero obtenido.
Las imágenes que reconstruyeron los movimientos
Uno de los episodios que permitió avanzar en la pesquisa ocurrió en agosto, cuando se produjo un arrebato en inmediaciones de un hotel ubicado en calle San Lorenzo al 1400. A partir de las imágenes analizadas mediante Lince, los investigadores reconstruyeron los desplazamientos de dos motociclistas antes y después del robo.
La secuencia permitió advertir cambios de vestimenta y posibles movimientos coordinados hasta un inmueble de Amenábar al 3500. En las ampliaciones del análisis también se identificaron un Citroën C4 Cactus y un vehículo similar a un Renault 9 durante los recorridos investigados.
Otro dato relevante surgió al comprobar que ese domicilio ya había sido mencionado en una investigación por un robo de celular ocurrido en abril. La información obtenida de las cámaras se complementó con tareas de campo y registros policiales para establecer posibles conexiones entre distintos hechos.



Denuncias falsas y celulares para la reventa
La pesquisa también puso el foco en una presunta maniobra para recuperar las motocicletas utilizadas en los robos. De acuerdo con la hipótesis, cuando esos vehículos eran abandonados durante una fuga o secuestrados por la Policía, algunos integrantes del grupo habrían presentado denuncias falsas por robo para simular que también eran víctimas y solicitar su restitución judicial.
En paralelo, los investigadores detectaron un posible circuito de recepción y comercialización de los teléfonos sustraídos, que incluiría el acondicionamiento de los dispositivos para su posterior reventa y el movimiento de fondos mediante billeteras virtuales.

Nueve aprehendidos y 26 celulares secuestrados
Los 11 allanamientos se realizaron en distintos domicilios de la zona oeste rosarina, entre ellos propiedades ubicadas en Liniers al 3400, Camilo Aldao al 3900 y Matienzo al 2500. Los procedimientos, que contaron con apoyo de grupos tácticos, terminaron con nueve personas aprehendidas, de entre 23 y 43 años.
Durante los operativos se secuestraron 26 teléfonos celulares, nueve cascos, documentación, dos equipos de comunicación tipo handy, un dispositivo DVR, dos motocicletas Honda Wave y un automóvil Jeep. También se incautaron 490 euros y 1.290 dólares estadounidenses.
La investigación continúa para determinar el grado de participación de los involucrados y profundizar el análisis de los vínculos entre los robos denunciados y el presunto circuito de comercialización de los dispositivos.








