Tras un enero marcado por altas temperaturas y escasas lluvias, el agua finalmente llegó a amplios sectores de la región pampeana. Según los registros del Servicio Meteorológico Nacional entre el 14 y el 16 de febrero, en el sur santafesino se midieron acumulados destacados: 62,7 mm en San Jerónimo Sud, 62 mm en Casilda, 58,4 mm en Bustinza, 53,6 mm en Rosario y 48,8 mm en Armstrong.
La mejora también alcanzó al este y sudeste de Córdoba y al centro-este y sudeste de Buenos Aires, con lluvias que oscilaron entre 20 y 60 milímetros, e incluso superaron los 70 mm en algunos puntos. Sin embargo, el foco de mayor alivio estuvo en el sur de Santa Fe, una de las áreas que presentaba mayor estrés hídrico.
Un informe previo de la Bolsa de Comercio de Rosario, difundido el 11 de febrero, advertía que en esta región se necesitaban al menos 40 milímetros en una primera etapa y otro aporte similar en la semana siguiente para frenar la caída de rendimiento, especialmente en soja. En ese contexto, la entidad había ajustado la proyección de producción nacional a 48 millones de toneladas, con un recorte de 2,5 millones respecto al mes anterior.
En las zonas donde el agua cayó con mayor intensidad, productores y técnicos coinciden en que las lluvias llegaron en un momento decisivo. En el caso del maíz temprano, que en muchos lotes atraviesa el llenado de grano, el aporte hídrico permite sostener el peso y preservar parte del potencial. En soja, febrero es un mes determinante para la definición del rinde, por lo que nuevas precipitaciones en los próximos días serán clave.
Si bien el escenario sigue siendo ajustado y aún se necesitan más milímetros para consolidar la recuperación, el fin de semana marcó un punto de inflexión en el sur santafesino: después de semanas de preocupación creciente, el agua trajo algo de respiro al campo.







