Complejo Sojero

Los aceiteros toman la lanza y pelean en soledad contra el Impuesto a las Ganancias

Los desproporcionados descuentos en sus sueldos los llevó hasta el hartazgo. La producción de harina y aceites es el puntal de generación de divisas para el país


El Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) del departamento San Lorenzo se lanzó a discutir, casi en soledad, la “injusticia” que significa aplicar una retención tributaria, vía Impuesto a las Ganancias, en un salario.

Dado el último aumento salarial aplicado y la consideración de otros items que engruesan los haberes (como por ejemplo horas extras o turnos rotativos de trabajo), repercutió de tal manera que en la gran mayoría los asalariados quedaran exceptuados del mínimo no imponible; ergo se le aplican los descuentos que en promedio oscilan entre los 40 y 50 mil pesos.

Aunque no son los únicos en esa situación (por ejemplo en una escala similar están los petroquímicos y los petroleros, entre otros) por ahora son los únicos que han puesto el grito en el cielo.

El gremio viene gestionando, desde hace un tiempo una mesa de discusión y para ello interesó al empresariado. Sin embargo, ese encuentro quedó trunco luego de la huelga que un grupo de delegados decidió y que motivó a que el Ministerio de Trabajo de la nación dictara una conciliación obligatoria.

Si se tratara del juego de la oca, tal maniobra los hizo retroceder varios casilleros, ya que la determinación que debe tomarse a tal reclamo no corresponde a los industriales, pues ellos solo cumplen con la ley tributaria que fijo los topes máximos para no ser pasibles de tales retenciones.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, según dice el refrán. El paro exteriorizó la “bronca” que existe entre estos trabajadores que responden a producir uno de los productos que son claves para la economía nacional: la harina de soja.

Recientemente, el Indec reconoció que se trató del producto que encabeza la lista de exportaciones, con 14,2 por ciento del total colocado en el mundo. Y si algo ratifica el sitio estratégico que el complejo sojero tiene para este gobierno, el anterior y seguramente para el que vendrá, es que el aceite obtenido de la misma oleaginosa es el tercer producto más vendido, con 6,9 por ciento de toda la torta.

Si se suman uno y otro significa que algo más del 21 por ciento del total de las divisas generadas para el país, indispensables para la alicaída gestión del presidente Alberto Fernández, se genera acá. Y lo fabrican los trabajadores aceiteros. Esto es la primera, segunda, tercera, cuarta y quinta razón (parafraseando a un reconocido film de Tarantino) para que la misión en la que el sindicato se propuso, tenga éxito.

Es estrictamente una decisión política la que puede torcer esta realidad y responde a que las actuales autoridades gubernamentales la pongan en práctica.

Por ahora, los aceiteros gritan en soledad.

 

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