Los agroexportadores volvieron a perder millones de dólares en apenas dos semanas

La cifra se referencia a igual período del año pasado. La última recaudación fue de apenas u$s281 millones (del 18 al 21 de agosto). Esta semana, el mercado opera casi sin cambios, en medio del paro


Una nueva caída en la cotización de la soja en el  mercado internacional de Chicago y la crisis financiera en China fueron los principales motivos para que la semana pasada los agroexportadores exportaran tan solo u$ 281.221.146 dólares.

En lo que va del año, el total liquidado asciende, al 21 de agosto pasado, es de 14.580.255.526 dólares, y en virtud a lo que queda colocar de la cosecha, las ventas totales al 31 de diciembre se distanciará notablemente del volumen obtenido en 2014, que fue de 24.143.756.928.

Las pérdidas son millonarias y podrían tener distintas consecuencias en caso que la soja sigue manteniendo su tendencia bajista, y el panorama no es el mejor. Para el presidente de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Javier Buján, el valor FOB aún puede bajar 20 dólares más por tonelada “después de que se cubran algunas necesidades puntuales” de los compradores y el mercado acuse nuevamente el impacto de la baja internacional.

Sin embargo, según el presidente de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Javier Buján, el valor FOB aún puede bajar 20 dólares más por tonelada “después de que se cubran algunas necesidades puntuales” de los compradores y el mercado acuse nuevamente el impacto de la baja internacional.

Una de las razones en la caída de su precio es la también caída de la demanda china, país que es uno de los principales compradores de este producto. Si bien demanda asiática aún no cayó en los registros, más de uno duda que las proyecciones actuales puedan sostenerse.

Otra es la exitosísima cosecha de soja norteamericana, calculada en 105 millones de toneladas, que sumada al récord argentino de 61 millones de toneladas, y un desempeño también exitoso de la producción en Brasil, motiva a una abundancia del producto en el mercado internacional.

A pesar de este panorama sombrío, el empresariado de la región sigue apostando en positivo y aguarda un mejor 2016, sosteniendo la actual capacidad laboral que genera la industria aceitera y revalidando algunas inversiones, por lo menos en San Lorenzo y Timbúes, donde dos grupos fabriles están decididos a ampliar sus plantas.

 

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