Los “caciques” del Cordón Industrial aseguraron el triunfo de sus candidatos a presidente

Así como suele nombrarse a los intendentes del Gran Buenos Aires, en la región también estos mandatarios aseguran sus victorias. San Lorenzo, Puerto San Martín y Granadero Baigorria, claros ejemplos


Pasadas las elecciones del domingo, las dos principales agrupaciones políticas que quedaron posicionadas para disputar el ballotage, ya reorganizan estrategias para quedarse con la victoria.

En la región, un primer análisis permite observar que, a pesar de un ajustado triunfo del candidato del oficialismo, Daniel Scioli, en el departamento San Lorenzo, la performance del electorado no convenció demasiado a los dirigentes del peronismo.

Seguramente como sucedió en gran parte del país, especulaban con un mejor posicionamiento del actual gobernador bonaerense. Por ello, el viernes, un sector del sindicalismo zonal convocó a una reunión en la sede de la Uocra para analizar los próximos pasos a seguir. Y el lunes, el secretario general de la departamental, Carlos De Grandis, junto al senador Armando Traferri, también convocaron a una reunión en la sede del Soepu. Esto es lo que decía un parte de prensa oficial, pero parece que el encuentro cambión de lugar, o fue mal comunicado. es que el secretario general de esa organización gremial,, Mauricio Brizuela, informó a SL24 que en su sindicato no habrá reunión alguna. La cita parece ser en el Supeh.

Lo que quedó en claro es que el peso de las intendencias más importantes de la zona resultó decisivo a favor de los candidatos con los que comulgaron, tal lo sucedido en San Lorenzo, con un amplio triunfo de Mauricio Macri, y Granadero Baigorria y Puerto San Martín, a favor de Daniel Scioli.

Si esto se analizara como ocurre en el Gran Buenos Aires, se hablaría de “caciques”. Despojando que  pueda tratarse de un término peyorativo, las estructuras de los oficialismos resultaron fundamentales para basamentar esos resultados.

Granadero Baigorria, de la mano de su intendente Adrián Maglia, y más aún, de la de Alejandro Ramos, actual secretario de Transporte de la Nación y reciente diputado nacional electo, cosecharon una clara diferencia a favor de Scioli.

Lo mismo aconteció en Puerto San Martín, donde el aparato del oficialismo encabezado por Carlos De Grandis estuvo volcado al candidato del kirchnerismo.

Alguna diferencia podría observarse en San Lorenzo, donde el intendente Leonardo Raimundo no expuso públicamente sus preferencias electorales, cauto como tantos otros mandatarios por el delicado equilibrio provincial entre radicales y socialistas, integrantes del Frente Progresista Cívico y Social, pero a la postre, el aval implícito a Macri se vio en el escrutinio.

Nadie, salvo los citados, podrá adjudicarse alguna cuota de éxito sobre los resultados obtenidos. En especial el sector gremial, uno de los que más autocrítica parece mostrar en estos momentos, más aún, tratándose de una zona geográfica como la del Cordón Industrial, núcleo central productivo con una composición social mayoritariamente obrera y a la que, suponían, responderían ampliamente a favor de Daniel Scioli. Sin embargo, ello no ocurrió.

Sin la postulación de Sergio Massa, el desafío dirigencial del peronismo será, de mínima, retener el éxito alcanzado el pasado domingo en el departamento San Lorenzo, un objetivo difícil, aunque no imposible, de lograr. Segundo, que el triunfo obtenido en las ciudades donde se impuso Scioli, vuelva a consolidarse; salvo Puerto San Martín y Granadero Baigorria, en las restantes, el panorama no está claro. Y tercero, que la performance militante del movimiento obrero pueda rendir los frutos que en las generales no se observó.

Casi descartado un triunfo en la ciudad de San Lorenzo, donde el peronismo volvió a mostrar su actual techo electoral (reunió una cantidad de votos similares a las de las últimas elecciones provinciales), intentará hacer todo lo que tenga a su alcance para aportar a un hipotético triunfo de Scioli. Hasta el 22 de noviembre, y cuando el escrutinio hable por sí, se comprobará la capacidad de mando, estrategia, logística y representatividad que cada dirigente dice tener.

 

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