Los puertos estuvieron un mes inactivo durante el primer semestre de 2012

El dato fue aportado por la Prefectura Naval y surge por la cantidad de medidas de fuerzas gremiales que se desarrollaron en el cordón industrial en lo que va del presente año


El primer semestre del año resultó, para el sector agroexportador, un período de buenas y malas.

Para su actividad, se destaca el incremento de volúmenes exportables, pero también las dificultades generadas por los reiterados reclamos de índole gremial.

Para el movimiento marítimo de la región, ese cuadro significó un incremento en el tránsito de buques, como también, una inactividad muy marcada que casi no tiene antecedentes. Es que durante estos primeros seis meses de 2012, los paros, huelgas y protestas sindicales repercutieron para que los puertos del complejo sojero local estuvieran inactivos durante casi todo un mes.

La aseveración fue aportada a agenda por el prefecto Osvaldo Brana, titular de la Prefectura Naval local, quien expuso las tareas desplegadas por su unidad y los desafíos que esta situación les motivó a superar.

“Durante el primer semestre del año, e promedio de buques de ultramar arribados a este puerto fue de unos 800·”, indicó Brana, cifra a la que hay que sumar otras 2,3 mil embarcaciones de distinto porte, entre ellas, barcazas.

Para el uniformado, el aumento de barcos se debió al aumento de los volúmenes de exportación de productos.

De por sí, tal incremento de tráfico desafió la logística habitual en el complejo, más aún por la intensidad de la actividad, que debió concentrarse en cinco de esos seis meses.

“Debido a las huelgas y protestas gremiales, que se diseminaron a lo largo del primer semestre, puede decirse que todas y cada una de ellas, pueden concentrarse en un mes”, afirmó.

Para el complejo, un mes completo de inactividad representa cientos de millones de dólares en pérdidas.

“Así y todo, pudo cumplirse con el objetivo”, precisó. La concentración de más buques en menos tiempo también requirió una cuidados coordinación para que decenas de buques de ultramar aguardaran, pacientemente, sus turnos de carga en las superpobladas radas.

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