Sin inhibiciones

“Masturbé hombres durante 10 años”, reconoció hermana de famosa actriz

Fue “masajista con final feliz” y anotó en un cuaderno todo lo que fue aprendiendo. Así creó PK Escuela de sexo, donde enseña desde juegos eróticos hasta cómo conformar un trío


Paola Kullock -así se escribe el apellido original- se sienta del otro lado de la cámara de su computadora y conversa con Infobae. Está en Merlo, San Luis, donde se mudó el año pasado con sus dos perras galgas rescatadas de viejas. Y está vestida, lo que es todo un dato, porque además de directora de una escuela de sexo y especialista en juegos eróticos, Paola Kullock es nudista.

“Básicamente soy una persona que se siente mucho más cómoda desnuda que vestida”, explica. “Puedo estar desnuda delante de cualquier persona”.

Lo que sigue es una charla sobre sus inicios y sobre lo que no tiene ningún problema en llamar “trabajo sexual”. Sobre cómo logró, un día de enero de hace 15 años, organizar una serie de clases de “masturbación manual y uso de boca” para hombres y mujeres comunes y fundar PK, la escuela que lleva sus iniciales. Sobre ella, su familia, su profesión y sobre lo que le pasa en el cuerpo cuando está en su rol de “profe” ayudando, por ejemplo, a una pareja a hacer un trío.

Paola era adolescente y pasaba el día pensando en sexo, leyendo y coleccionando libros sobre sexo. Era, además, la consejera sexual de sus compañeras de secundaria.

“Tuve la suerte de tener un novio adolescente con el que nos permitíamos jugar mucho. Si no teníamos plata para lencería no importaba, con un pañuelo atado teníamos una pollera sexy. Fue mi primer maestro, mucho de lo que enseño hoy me lo enseñó él”, cuenta.

Su debut sexual fue a los 14 años con ese novio, que más tarde se convirtió en su marido. “Después, mientras estaba en pareja con él, empecé a hacer masajes. Yo hice masajes a hombres 10 años de mi vida: masturbé hombres 10 años de mi vida”. Esa fue -cuenta- su segunda escuela.

Durante esos 10 años, Paola analizó qué les gustaba, qué no, vio en sus expresiones qué funcionaba, qué no, anotó: todo aquello era el germen de lo que iba a ser la primera escuela de sexo de la Ciudad de Buenos Aires. Su marketing personal -la forma en la que habla de ella misma- es, desde entonces, uno de sus talentos.

Cuando Paola fundó su escuela su mamá le hizo un sólo pedido: “Nunca hagas quedar mal a Luisa”. Tampoco a Graciela, la hermana abogada, el tema es que eran otros tiempos, y Luisa era la hermana famosa.

Enseguida empezó a dar clases de “masaje erótico para parejas” y se capacitó con una stripper para luego dar clases de striptease para gente común. “A la primera clase vinieron siete mujeres, nadie enseñaba esto. Muchas decían lo mismo: se disfrazaban y después no sabían qué hacer”.

En ese cuaderno enorme siguió anotando: ¿Qué podía tener una clase de juegos eróticos? ¿podía, por ejemplo, servirle a parejas aburridas de tener sexo siempre de la misma manera?

Cuando se quiso dar cuenta había creado “PK Escuela de sexo”, con un puñado de cursos que fue perfeccionando: “Al principio las clases de masaje erótico eran con un modelo vivo. Las mujeres que venían se la tocaban de verdad porque para mí era la mejor manera de aprender. Fue maravilloso hasta que una mujer hizo… ¡taaa!, tiró de más y lo lastimó. Mi modelo dijo ‘nunca más me presto para esto’, y hace muchísimos años lo hacemos con una prótesis peneana”.

Siguió con clases de “cómo satisfacer a mujeres”: primero -otro mundo- pensadas sólo para varones heterosexuales que quisieran aprender a ofrecer sexo oral como corresponde, y luego sumó a chicas que tienen sexo con chicas, porque -se indigna- es “una mentira grande como una casa” que, por portación de genitales similares, la creencia de que una mujer siempre sabe cómo satisfacer a otra.

En los últimos años sumó más servicios: un cuadernillo en PDF con relatos porno y juegos eróticos, uno con tips para dar placer a mujeres, otro para dar placer a hombres y varios videos explicativos tipo tutorial, incluso uno sobre los sí y los no para hacer un trío (“no con una amiga”, “no ir sin antes fantasear”, “no tirar de la lengua”, no sea cosa que descubrir con quién fantasea la pareja en la vida real lleve a una escena de celos incontrolable).

“En los últimos tiempos también he dado clases un poco más picantes. Por ejemplo, yo estoy al lado de la pareja con un juguete mostrando cómo se practica sexo oral, voy viendo cómo lo hacen y voy corrigiendo”, dice Paola, que firma muchos de sus posteos como “la profe”.

Fuente: Infobae

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