Coronavirus

Me cacho en el compromiso: Farmacias sindicales trabajan medio día en plena pandemia

Se trata de dos gremios que usan como discurso la inclusión y la solidaridad. Son Aceiteros y SOEPU, que hace años instalaron farmacias y, a diferencia del resto, tomaron su labor privilegiando sus intereses


Los farmacéuticos, desde el primer día, se pusieron a disposición de sus clientes desde el momento en que se decretó la cuarentena en prevención al COVID-19.

Esos primeros momentos resultaron toda una incógnita sobre lo que sucedía y sucedería, pues las informaciones eran escasas, alarmantes y predecían un futuro incierto, casi apocalíptico.

Las farmacias fueron uno de los rubros comerciales que quedaron exceptuados de cerrar sus puertas; por el contrario, el gobierno nacional entendió que debían prestar sus servicios y auxiliar a quien lo necesitase tanto con medicamentos como con productos que sirviera a la higiene y la prevención de tan tremendo virus, como alcohol, alcohol en gel, guantes y barbijos, entre otros.

Desde el Colegio de Farmacéuticos de Rosario como también desde la Asociación de Profesionales local, sus integrantes no dudaron en abocarse a tal objetivo, tal como juraron cuando recibieron sus títulos universitarios.

En consecuencia fueron uno de los pocos que mantuvieron abiertas sus puertas desde la mañana hasta la noche; se les permitió abrir a las 8 AM y cerrar a las 8 PM. En San Lorenzo la mayoría se sumó a tal premisa, además de seguir atendiendo en horarios y días de turno, y otras mantener abiertas sus puertas las 24 horas.

Sin embargo, hubo y hay excepciones. Y se trata, curiosamente, de dos cuyos propietarios son dos sindicatos cuyos rubros nada tienen que ver con la farmacología, que no conforman la asociación sanlorencina y mucho menos son miembros del Colegio.

Una pertenece al Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la otra al Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Únicos (SOEPU). Ambas decidieron restringir el horario de atención al cliente; la del SOEA lo hace de 8 a 14 y la otra se extiende hasta las 16.

Ambas organizaciones evidencias una mezquindad a la hora de privilegiar sus intereses por sobre los de la sociedad, adoptando tales decisiones. Son dos organizaciones obreras que intentan mostrarse progresistas y que en sus discursos siempre apelan a la solidaridad y la inclusión social. En este caso, quedó claro que se “fregaron” en lo que dicen que son.

Además, bien puede entenderse, fuera de este contexto, que se trata de una competencia desleal, pues disponen de menores costos al utilizar un inmueble del gremio como lugar de venta, al que no se tuvo que comprar ni abonar alquiler, como así también trabajan personal abonado con reservas económicas de tales organizaciones obreras. Y ni hablar de algunas excepciones impositivas al argumentar integrar un sindicato o a la hora de pagar honorarios a contadores y abogados, cuyos pagos también salen de las cuentas de dichos gremios.

Dicho esto, jamás la Asociación de Profesionales Farmacéuticos de San Lorenzo expuso una posición oficial al respecto, seguramente por temor o por ineficiencia de sus dirigentes, pero por lo bajo lo reconocen tal cual. De hecho, todo lo descripto fue revelados por ellos, aunque prefieren no quedar identificados.

Dos puntos más. Uno está vinculado al origen de tales prestaciones, que iban a estar cercenadas para los afiliados de cada uno de estos dos gremios; sin embargo hoy cualquiera puede entrar y comprar hasta un esmalte de uñas sin ser aceitero o petroquímico. Dos, la farmacia de los aceiteros figura como una organización de AMPIAVA, una mutual que inscribió el sindicato y que controla la actual comisión directiva sindical.

 

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