Menores vuelven a sus hogares. Uno apuñaló a otro y otros dos robaron una tienda

Los casos ocurrieron en Fray Luis Beltrán y Puerto San Martín. De acuerdo a la legislación vigente, no purgan condenas. El acuchillado se repone satisfactoriamente.


Un adolescente de 15 años fue apuñalado por otro adolescente, también de 15 años, en una pelea callejera en Fray Luis Beltrán. Ambos jóvenes, que viven a muy pocas cuadras de distancia entre sí,  estaban enemistados desde hace tiempo. Anoche, se encontraron en la vía pública y comenzaron a discutir, para inmediatamente tomarse a golpes de puño hasta que uno de ellos extrajo un arma blanca y se la asestó por la espalda, a la altura de las costillas.

El adolescente herido fue inmediatamente socorrido y trasladado al Hospital Eva Perón, de Granadero Baigorria, donde es atendido de su herida pulmonar, guardando un estado reservado, pero satisfactorio.

El otro menor, tras el incidente abandonó el lugar, pero la policía dio con rápidamente con su paradero, hallándolo en su domicilio, en el que convive con familia. El padre es anoticiado de los sucedido y llevado a sede policial, donde se instruyeron las actuaciones, primero comunicándola al Juzgado de Menores de San Lorenzo, y luego a la administración provincial, por intermedio de la Dirección del Menor, que operando de acuerdo a la legislación vigente, resolvió restituirlo a su hogar.

Idéntico destino tuvieron otros dos menores hallados culpables de un robo que estaban perpetrando en una tienda ubicada en Córdoba y 9 de julio, de Puerto San Martín. La policía  llegó a ese lugar y los encuentra in fraganti. Al observar a los uniformados, los jóvenes intentan darse a la fuga, pero son apresados.

Se trata de dos adolescentes de 14 y 15 años, ambos residentes en esta localidad, que habían acabado de romper el vidrio del comercio y procedían a la sustracción de ropas, las que tomaban del interior del negocio con un palo que tenía en su extremo un gancho.

Un dato curioso es la modalidad utilizada para romper la vidriera, lo que no hicieron con piedras ni golpes, sino detonando una bomba de estruendo. De esa manera, la vidriera se rompe por la expansión de la detonación, que a su vez, oculta el ruido de vidrio roto. Se supone que el sonido de una bomba se la relaciona a algún tipo de festejo o protesta (es común en los conflictos gremiales), pero el de un vidrio roto, convoca a un accidente o destrucción de propiedad. Lo que quizás los jóvenes no tuvieron en cuenta fue el horario en el que llevaron a cabo su ardid: las 3 de la madrugada.

Ambos fueron detenidos y puestos a disposición de la administración provincial, que resolvió restituirlos al hogar de cada familia.

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