Mermó abruptamente el ingreso de polizones africanos en buques de ultramar

Finalizado el primer semestre de 2012 se detectó el acceso de tan sólo tres clandestinos. En comparación, durante 2008 arribaron sesenta. La explicación: mayor control en los puertos de aquel continente


Terminado el primer semestre del año, la cantidad de polizones arribados al complejo oleaginoso local fue la menor de la última década. Hasta el 30 de junio, la Prefectura Naval de Puerto San Martín confirmó que fueron tres los ingresados clandestinamente al país, los que fueron todos repatriados a sus naciones de orígenes mediante vuelos comerciales.

En comparación, el año pasado se detentaron 21 ingresos de polizones, mientras que durante 2010 ese número fue de 12, en 2009 fueron 16, y en 2008, constituyó la cifra récord con 60 clandestinos. En su inmensa mayoría, todos provenían desde diversos países africanos y a bordo de los buques de ultramar que tenían como destino el complejo portuario de la zona.

“Este año es el de menor registro, y eso es consecuencia a la intensificación de los controles portuarios en los países de origen, cumpliendo con el procedimiento de las normas internacionales”, explicó el prefecto Osvaldo Brana, a cargo de la delegación San Lorenzo de la Prefectura Naval Argentina.

Los polizones que eran descubiertos a bordo y denunciado por sus capitanes, provenían, lo dicho, de países africanos, escapando de guerras civiles o buscando desesperadamente un mejor porvenir. En su mayoría fueron hombres y de joven edad.

En su edición de hoy, el portal de noticias Rosario3, indicó que varios de esos polizonespudieron quedarse a vivir en el país (Migraciones y Cancillería así lo resolvieron conteniéndolos mediante asilos político) y que al menos una decena regularizó su situación a través del casamiento consumado con argentinas; incluso algunos transformándose en padres.

Esto le posibilitó disponer de documentos de identidad y la doble ciudadanía. Con ello, no solo disponen de una regularización civil, sino que le permite disponer de cualquier derecho, tales como los de ser contratados para cualquier empleo o confirmar sus propios emprendimientos.

Las nacionalidades principales de las que son oriundos son Liberia, Ghana, Sierra Leona, Senegal, Guinea y Congo, y casi todos los arribados y radicados en el país, lo han hecho en Rosario, donde es común observar la presencia de varios de ellos en las peatonales céntricas ofreciendo bijouterie, e incluso, también algún fin de semana en San Lorenzo, en los alrededores del parador Turístico.

En contacto con Rosario3.com, Leandro Záccari, titular de la Fundación Migrantes y Refugiados sin Fronteras, manifestó que “al menos ese número ya formalizó su situación de pareja, se casó legalmente y en algunos casos ya tienen hijos. Quizás no es lo más común porque en su mayoría su vida es bastante nómada. Vienen acá, peticionan refugio y conviven entre Rosario y Buenos Aires, su recorrido se hace fluctuante”, describió.

El referente de esta organización agregó que en los últimos años se intensificó el arribo de haitianos, en su mayoría jóvenes, hombres y mujeres, aunque lo hacen por una vía indistintas a las de la clandestinidad en los buques de ultramar.

“Llegaron para estudiar en la universidad y luego del terremoto de 2011, ocurrido en aquel país, decidieron quedarse trabajando porque tenían mejores condiciones de vida que en su propio país”, explicó.

Sabido es, en esta región, que los africanos que accedieron a las costas locales lo hacían escapando de situaciones extremas, en general, en soledad o con la compañía de desconocidos, viajando en bodegas sombrías o hasta en habitáculos insólitos (tal el caso de Momehd, un adolescente que lo hizo a la par de timón y que convivió varios meses con una familia sustituta en San Lorenzo) y tratando de no ser descubiertos por la tripulación, para no ser denunciados y regresados a sus países de origen.

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