Mientras el sindicalismo regional se divide cada día más, sus pares nacionales inician proceso de unificación

Dos realidades bien distintas: en el Cordón Industrial hay, por lo menos, tres sectores diferenciados, mientras moyanistas y kirchneristas comenzaron a mostrarse juntos


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Este fin de semana, dirigentes gremiales de la CGT oficial y sus pares de la CGT opositora se reunieron para comenzar a limar sus diferencias y posibilitar un proceso de unificación.
Bajo el auspicio del mismísimo Papa Francisco y del gobernador bonaerense y candidato presidencial, Daniel Scioli, los sindicalistas aceptaron, por lo menos reunirse y, no poca cosa, dejarse fotografiar juntos. Algunos sostienen que la reciente visita que tuvo del ex presidente Luiz Ignacio “Lula” Da Silva, terminó por convencerlos.
La reunión contuvo al mismísimo Hugo Moyano, Gerónimo Venegas, Amadeo Genta, Juan Carlos Schmidt y Abel Frutos, todos de la CGT opositora, y Gerardo Martínez (Uocra), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Andrés Rodríguez (Upcn), todos de la CGT oficialista.
Aunque no trascendió una versión oficial de la reunión ni temáticas abordadas, los participantes terminaron con tal “buena onda” que s animaron a tomarse una selffie y publicarla en las redes sociales. Toda una señal.
También participaron de la informal cita el titular de Sanidad, Héctor Daer, y el referente de Empleados de Comercio, Armando Cavalieri, quien hacía años que no compartía una mesa de negociación con el propio Moyano o con algunos de los otrora denominados “gordos”.
Las ausencias más notables fueron las del metalúrgico Antonio Caló (titular de la CGT oficialista) y la del gastronómico Luis Barrionuevo (a cargo de una tercera CGT, de corte opositor). Sin embargo, la figura de Caló fue bien reemplazada por l de otros tan o más cercanos al gobierno, como por ejemplo Gerardo Martínez; y Barrionuevo, en el mundo del gremialismo se sabe, está “trabajando” hace tiempo para esa unidad.
En conclusión, los representantes de los tres sectores acordaron tener reuniones periódicas y dispusieron designar a representantes para participar de futuras negociaciones en pos de unificarse, aunque por ahora ni se habla de quien podría encabezar esa futura única CGT. Con ello no solo el movimiento obrero recuperará un espacio de poder concentrado, sino que cumplirá con un pedido expreso de Jorge Bergoglio, que les pidió su unificación, sino también el de Daniel Scioli, para quien será indispensable para lograr lo que llama la “reperonización” del kirchnerismo.
Mientras tanto, en el Cordón Industrial, lejos de alentar un encuentro, las dos CGT existentes están cada vez más diferenciadas.
La denominada CGT 17 de Octubre, reconocida así hasta un par de semanas, se convirtió en CGT San Lorenzo a través de un acto desarrollado en Capitán Bermúdez y que según su flamante secretario general, Jesús Monzón, contó con el aval de la conducción cegetista nacional.
Del otro lado, los integrantes de la CGT San Lorenzo, ahora conducidos por Alberto Maldonado (tras la renuncia del histórico Edgardo Quiroga), negaron esa “normalización” y se reconocieron como conductores del confederal.
En conclusión, hay dos CGT San Lorenzo con dos conducciones diferentes. Y si bien ambas declaman la unidad, los límites que impusieron redundan en su imposibilidad: el sector de Monzón no quiere a Edgard Quiroga ni al portuario Herme Juárez; el sector de Maldonado propone lo mismo, pero con el aceitero Pablo Reguera.
En el medio, hace unas semanas, un nutrido grupo de gremios se presentó en sociedad y se propone “unir” las diferencias. Conducidos por el líder de la construcción local, Carlos Vergara, parece ser el único sector que leyó el mapa nacional sindical y se adelantó a sus pares.
El Sindicalismo por la Solidaridad del Departamento San Lorenzo (así se denomina) propone, desde su lanzamiento, la invitación de todos los actores gremiales, sin restricción alguna. Y en la actual coyuntura del movimiento obrero local, esa apuesta no es poco.

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