En una entrevista exclusiva con el periodista Marcelo Fernández, el Dr. Julián De Diego, referente máximo del derecho laboral y autor del Manual de Derecho del Trabajo, analizó el alcance real de la flamante ley de modernización. El experto puso paños fríos a la inmediatez de la reforma al explicar que, si bien la ley rige desde su publicación el 6 de marzo, se trata de un tejido complejo con una implementación escalonada que llevará tiempo procesar.
Los plazos que la política no cuenta
Ante la consulta sobre la vigencia real, De Diego reveló que puntos críticos como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), mediante el cual se pagarían las indemnizaciones, no están operativos. Según el abogado, este sistema recién tendrá vigencia en junio de 2026 y, debido a que requiere un año previo de capitalización, sus efectos se verán recién en 2027. Lo mismo sucede con la derogación de los estatutos especiales, que también tiene fecha diferida para el primer día de enero de ese mismo año. Por ahora, lo que sí está plenamente vigente es la nueva fórmula de indemnización por despido, que se aplica tanto a empleados viejos como nuevos porque no se considera un derecho adquirido sino una expectativa.
El debate por el Fondo de Cese
Marcelo Fernández profundizó en la estructura del sistema y le consultó: “¿Cómo se conforma el fondo de cese?”. De Diego aclaró que la ley utiliza la palabra “podrán”, lo que despeja dudas y confirma que el fondo es estrictamente voluntario. Las pymes aportarán un 3% sobre el total de salarios y las grandes empresas un 1,5% para conformar un fideicomiso independiente. La gran ventaja técnica es que estos fondos son intangibles; si la empresa quiebra o cierra, el trabajador cobrará su indemnización de este organismo independiente, eliminando el riesgo de falta de pago por crisis empresarial.
Banco de horas y el rol del trabajador
Respecto a la dinámica diaria, el periodista indagó: “¿Qué hay de la jornada y el banco de horas?”. El experto explicó que la ley de 8 horas diarias y 48 semanales sigue firme. La novedad es la generalización del banco de horas, que permite compensar horas extras con días de descanso. Sin embargo, De Diego fue enfático en un punto legal clave: este mecanismo requiere el acuerdo de ambas partes y debe instrumentarse por escrito. El trabajador siempre tiene la opción de negarse y exigir el cobro tradicional de sus horas extras, ya que la compensación es por voluntad y conformidad del empleado.
El concepto de recalibrar la reforma
Sobre el final, Fernández consultó sobre la satisfacción que genera este cambio: “¿Esta reforma lo deja satisfecho o poco satisfecho con relación a lo que habría que hacer en un ideal?”. La respuesta de De Diego fue pragmática, señalando que las reformas laborales en el mundo se viven como un proceso de acierto y error. El abogado introdujo el concepto de “recalibrar”, indicando que habrá que conectar el GPS y ver si la ley produce los efectos deseados de generar más contrataciones. Si el modelo resultante no es eficiente en la práctica, el sistema deberá ajustarse para orientarse hacia la creación de empleo real.






