El mapa agroexportador del Gran Rosario consolida una reconfiguración de proporciones históricas. La Comisión Nacional de Valores (CNV) informó oficialmente el acuerdo sellado entre Molinos Agro y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) para construir, en conjunto, una nueva planta procesadora de soja en la localidad de Timbúes.
La jugada corporativa representa una rápida respuesta estratégica del mercado. Luego de que ambos jugadores intentaran ir por el control de la malograda Vicentin y no lograran ganar el proceso de cramdown judicial, ya formalizaron para la inversión con un objetivo claro: disputar el liderazgo absoluto en el procesamiento de soja en la región.
El proyecto, que había sido anticipado en julio, demandará una inyección de 500 millones de dólares y se desarrollará sobre un terreno que ya es propiedad de ACA. La infraestructura central contempla la instalación de una línea de molienda con una capacidad de procesamiento de 15.000 toneladas por día, además del montaje de toda la infraestructura logística asociada para el almacenamiento de poroto, harina y aceite.
En la arquitectura del acuerdo, Molinos Agro (el brazo agroexportador de la familia Perez Companc) ingresará con el 65% de la participación en la producción, lo que le asegurará un piso de aproximadamente 10.000 toneladas diarias. ACA, por su parte, concentrará el 35% restante de la operación.
Para Molinos Agro, los nuevos niveles de producción le significarán un aumento automático del 50% en su capacidad de molienda de soja instalada. Con este salto cuantitativo, la empresa de Perez Companc alcanzará volúmenes de procesamiento diarios de 32.500 toneladas, un nivel similar al que hoy maneja en Timbúes el gigante agroindustrial Bunge.
Políticas nacionales y Master Plan a futuro
Los motivos que impulsaron a ambas firmas a desembolsar medio billón de dólares responden a una combinación de proyecciones globales y expectativas macroeconómicas locales. Según señalaron desde la sociedad, la decisión se apoya en las políticas implementadas por el gobierno de Javier Milei, fundamentalmente en el compromiso de una baja progresiva de los derechos de exportación (retenciones) a la soja y sus subproductos proyectada a partir de enero de 2027. A nivel global, apuestan a la creciente demanda mundial de proteínas para alimentación animal (cerdos, pollos y peces) y de aceites para consumo doméstico y biocombustibles renovables.
Según las proyecciones de las empresas, la construcción de este nuevo polo demandará alrededor de tres años. Sin embargo, esta inyección de capital representa apenas la primera etapa de un ambicioso master plan. Si las condiciones económicas, financieras y agronómicas del país resultan favorables, la iniciativa contempla para los próximos años la incorporación de nuevas líneas de molienda, el desarrollo de otro muelle sobre el río Paraná y una ampliación exponencial de la capacidad de almacenamiento.







