Una historia que se repite

Ni macristas ni kirchneristas: Las industrias cierran y se marchan por igual

Desde la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner hasta el presente, media docena de fábricas bajaron sus persianas en el Cordón Industrial. El biribiri de políticos y sindicalistas


En los últimos años el Cordón Industrial viene sufriendo el cierre de fábricas. No se trata de Pymes, sino de industrias de renombre que contenían a cientos de trabajadores.

En este tiempo vale indicar que se sucedieron gobiernos de distintos colores políticos. Estuvo Cristina Fernández de Kirchner y luego Mauricio Macri. Y ahora Alberto Fernández; ergo, se pasaron el poder unos y otros al frente de los destinos de la Casa Rosada.

Y en territorio santafesino también puede señalarse un cambio de bandería, pues el peronismo volvió a la gobernación tras arrebatarle las elecciones al tandem socialismo-radicalismo.

La aclaración viene al caso para exponer los argumentos que muchas veces expresan políticos y sindicalista a la hora de dar una opinión, y peor aún, desarrollar un argumento.

“No se dan cuenta lo que está pasando, lo que se viene”, llegó a espetar ante la prensa el actual secretario general de la CGT San Lorenzo, Jesús Monzón, a poco de asumir Mauricio Macri, aventurando un cierre masivos de empresas en la región, lo que finalmente no sucedió. “¿No lees los diarios vos?”. fue otra de sus recordadas y desafortunadas frases de aquellos días.

Hoy con el anunciado cierre de Dow en Puerto San Martín, el debate se reaviva. La multinacional comunicó que cesará su producción en mayo de 2022 y argumentó razones logísticas; en adelante, el material que se fabricaba aquí se lo importará desde Brasil.

Tras ello, el sindicato fue el primero en poner el grito en el cielo, y es obvio que así ocurriera. Pero más allá de ello, poco y nada hay para hacer. Ya sucedió antes y vuelve a ocurrir. Con el suceso consumado (en este caso se concretará el año próximo) la dirigencia política demuestra poca acción. Por ahora, la comisión de Asuntos Laborales de la Legislatura Santafesina convocó al gremio a que brinde explicaciones de lo que está sucediendo. Y no mucho más. La Provincia guarda silencio y la Nación también.

Algo similar aconteció cuando en 2015 se anunció el cierre de Ar Zinc, en Fray Luis Beltrán. El sindicato puso el grito en el cielo y se convocaron movilizaciones y concentraciones. Algún que otro político expresó su malestar por el hecho, y no mucho más. Incluso el secretario general del Sutraquyp, Daniel Santillán, se ausentó en el momento más caliente de los reclamos porque fue a cumplir con otro rol: convertirse en barman de un crucero que navegó por el Mar del Caribe.

Unos años antes, en 2008, al mismo gremio le tocó enfrentar el cierre de Petroquímica Capitán Bermúdez, una de las pocas empresas productoras de cloro. En esta caso, primero se la clausuró debido a las pésimas condiciones edilicias que ponían en peligro la seguridad e higiene laboral. Ante la falta de inversiones para subsanar semejante situación, sus dueños decidieron bajarle las persianas.

Ya con Macri en el poder sobrevino la desaparición de la histórica refinería San Lorenzo, entonces en manos de Oil Combustibles. A raíz de una millonaria deuda que su dueño mantenía con la AFIP, quebró. Y con ello, la destilería cerró. En el medio queda aún la resolución judicial que determinará si esa quiebra fue impulsada por el macrismo, pero lo cierto es que la petrolera desapareció y unos 300 operarios perdieron su fuente de empleo.

Casi un calco le pasó a Buyatti, en Puerto San Martín. Sus dueños se negaron una y otra vez a producir en ese predio y sólo la pusieron, una y otra vez, en alquiler,. Hasta que un día no hubo interesado alguno y cerraron los portones.

En cada uno de estos sucesos, nada ni nadie pudo promover alguna acción que permitiese revertir la situación. No hubo ofrecimientos para impulsar la recuperación de esa producción o reconvertirlas para que esas industrias pasasen a otros dueños. La única excepción fue en Oil, cuya parte de su patrimonio pasó a manos de YPF y con ello un grupo de operarios mantuvieron sus empleos.

Uno se pregunta ahora, por qué el caso de Dow puede ser distinto. Ojalá que sí lo sea y que la firma continúe su producción, y con ello el sostenimiento de los puestos de trabajo. Aunque la coyuntura del país presagie otra cosa.

No se trata de macristas vendepatrias ni kirchneristas nacionalistas. No se trata de librecomercio ni de proteccionismo. No se trata de derecha, centro o izquierda. En todo caso de trata de aptos e ineptos. Se trata de un país con una sucesión de gobernantes que no han sabido trazar una línea de gobernabilidad para asegurar una estabilidad económica más o menos prolongada y un marco de previsión y seguridad jurídica que, para cualquier empresario, es prioritario a la hora de evaluar sus inversiones.

El resto es puro biribiri.

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