Puerto San Martín

Otra vez Buyatti paralizada y con el fantasma de su cierre definitivo

Propusieron a empleados retiros voluntarios que delegados gremiales se niegan a aceptar. La firma podría presentarse a la Justicia para pedir su concurso de acreedores


La cerealera Buyatti está radicada en Puerto San Martín y fue de las primeras firmas de rubro en poner un pie en este hoy impresionante complejo sojero agroexportador.

Con el paso de los años fue creciendo y amoldándose a las exigencias del mercado, pero siempre tuvo un talón de aquiles, pues no disponía de acceso al río para instalar una terminal portuaria. Eso hizo que fuera perdiendo terreno con sus competidores al extremo que sus propietarios resolvieron discontinuar su producción y ponerla en alquiler.

Desde entonces, hace de esto ya unos años, sus trabajadores deben sobrellevar momentos de incertidumbre en relación a la estabilidad de sus puestos de empleo, amén de cobrar menos que sus pares y una vez al año (por lo menos) sobrellevar meses de incertidumbre y negociaciones con la patronal para asegurarse la continuidad de trabajo.

Dicho esto, se conoció que Buyatti está otra vez en problemas. Delegados gremiales expusieron sus preocupaciones e informaron que los propietarios volvieron a la carga con el ofrecimiento de retiros voluntarios, a lo que se niegan. Y agregaron que, ante las dificultades de siempre, cabe la firma posibilidad que recurra a la Justicia para solicitar su concurso de acreedores.

En los últimos dos años, sus instalaciones fueron arrendadas por Vicentín, y con ello el convenio era utilizar este predio industrial con sus trabajadores de siempre, resignado, estos últimos, algunos beneficios salariales a cambio de sostener sus puestos de empleo.

Sin embargo, dada la situación de público conocimiento por la que atraviesa Vicentín, inmersa en un complicado concurso de acreedores, no hay posibilidad en continuar con el contrato suscrito a principios de año y que ya llega a su fin.

Ante la falta de interés de otros jugadores en el mercado, de no aparecer algún “escondido” de último momento, la historia volverá a repetirse, pues está claro que los dueños de Buyatti mantienen la firme decisión de no reactivar por cuenta propia su fábrica; ergo, si alguien no la fasonea, lo más probable es que cierre. Y si eso ocurre, hay alrededor de 100 operarios que se quedarían sin empleo y, además, sin cobrar probablemente sus indemnziaciones.

 

 

 

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