Todo listo para que los afiliados de Pami vuelvan a internarse en San Lorenzo, de la mano de Grupo Masa

Se espera que la nueva conducción lo ratifique como prestador. Tendrá internación, cirugía, terapia intensiva y guardia médica. Hasta que ello no suceda, los abuelas y abuelas seguirán penando. La clínica de Herme Juárez, un bluf


Se acaba un período de gobernabilidad y se inicia otro. Con el arribo de Mauricio Macri a la presidencia, numerosas áreas de la administración nacional pasará de manos y los funcionarios hasta ahora a su cargo serán reemplazados por otros. Por eso, será normal, revisar contrataciones, llamados a licitaciones y todo lo que tenga relación con la administración anterior.

De esto no se salva Pami, y para la zona, las expectativas que había puesto el Grupo Masa (Medicina Ambulatoria SA), una empresa de medicina privada con sede en Rosario y presencia en buena parte del área metropolitana, vuelen a, por lo menos, postergarse.

Este sector empresario de la medicina privada tomó para sí el segundo piso del Instituto Médico Regional y lo está reacondicionando para poseer, allí, el área de internaciones para beneficiarios de Pami. También trabaja en la readaptación de terapia intensiva y quirófano, y la construcción de una guardia con consultorios y camas para la observación de pacientes. Todo para los afiliados a Pami.

La apuesta es, monetariamente significativa, y cualquier retraso para ser habilitado y reconocido como prestador le significará una pérdida económica importante. Pero más preocupante que ello es la dilatación de estos servicios para los miles de abuelos y abuelas de San Lorenzo y su área de influencia, estos mismos que claman por recuperar la asistencia que alguna vez tuvieron en la ciudad, criticaron por su calidad y solicitaron ser prestados en Rosario, como ocurre en la actualidad.

Iris Caparrós, la hasta ayer directora de Pami Rosario (continúa ahora como empleada de planta permanente) y con influencia de nuestra región, había aceptado la propuesta del Grupo Masa y gestionar su habilitación como prestador de la obra social. Sin embargo, acabó su mandato y la promesa no se cumplió.

Resta ahora que las nuevas autoridades puedan darle continuidad a las gestiones que haya realizado (si se hizo alguna) su antecesora y así los abuelas y abuelas de la región recuperen este servicio. Este es el punto central a fijarse y que el presidente Mauricio Macri remarcó hasta el cansancio: “se puede”.

Para eso, el grupo empresarial está remodelando cada una de las áreas aludidas a fin que el Instituto Médico Regional tenga, en su edificio, un área específica para atender a los abonados a esta obra social.

Vale también expresar que la ex Clínica Sur, ahora en manos de la Cooperativa de Trabajadores Portuarios de Puerto San Martín, tampoco tiene convenio alguno con Pami, y si bien gestionó ante Caparrós ser reconocido como prestador, aún no hay convenio alguno.

Además, este efector solo está montado para prestar servicios básicos, esto es, consultoría externa y algún diagnóstico por imágenes básico. De internación, terapia intensiva o cirugías, esta clínica tiene nada, a pesar de los anuncios formulados por el líder de esa entidad cooperativista, Herme Juárez, y de gran parte de los candidatos peronistas de las últimas elecciones, inclusive el senador Armando Traferri, coincidiendo que con la habilitación de este sanatorio se recuperaba el Pami para San Lorenzo. Nada más lejos de la realidad, y nada más cerca de un bluf.

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