Durante las últimas horas, la mesa de diálogo ha sido el terreno donde gremios y empresas han intercambiado acusaciones cruzadas. No serían hechos comprobados, sino narrativas estratégicas: por un lado, se señaló a las empresas por supuestas presiones políticas ante el Gobierno nacional; por el otro, se acusó al gremio de sostener una agenda que excedería lo salarial.
Sin embargo, ese “ruido” de fondo sería solo el preámbulo. Si finalmente se rubrica el acuerdo, la realidad pasaría a un segundo plano y el relato tomaría el control.
La clave sería la velocidad
En la comunicación política y sindical, el que pega primero, pegaría dos veces. La batalla no se definiría solo en el Ministerio de Trabajo, sino en quién logre emitir el primer comunicado, quién defina el marco de la victoria y quién instale el titular más favorable antes de que la otra parte pueda reaccionar.
- Si el gremio ganara la carrera: Lograría instalar que, a pesar de las maniobras empresariales, el trabajador obtuvo una conquista legítima. La victoria se narraría como un triunfo de la persistencia frente al poder corporativo.
- Si las empresas ganaran la carrera: Buscarían instalar que el acuerdo sería fruto de su responsabilidad social y capacidad de diálogo, minimizando las acusaciones de “presiones” y posicionándose como los garantes de la paz social en un momento económico difícil.
El vencedor sería quien mejor comunique
Ya no importaría tanto quién cedió más en la mesa chica, sino quién lo cuente primero y con más contundencia. La opinión pública y, sobre todo, las bases de cada sector, se informarían a través del primer mensaje que llegue a sus pantallas.
El acuerdo salarial, de concretarse, sería en esencia un empate técnico necesario para que el sistema no se detenga. Pero la victoria política sería de aquel actor que logre apropiarse del micrófono antes que su adversario. La batalla, de haber firma, no se jugaría en las planillas de cálculo, se jugaría en la redacción de la gacetilla. A preparar los comunicados, porque la carrera estaría por empezar.







