"Vista gorda"

Perotti denunció un pacto de gobernabilidad del socialismo con el delito

En el discurso de ayer en la legislatura provincial el flamante gobernador aseguró que hubo un pacto de gobernabilidad con la policía, la política y la justicia con el delito


Perotti - Lifschitz

El gobernador Omar Perotti dedicó parte importante de su primer discurso en la cámara para sentar las bases de una nueva política de seguridad en la provincia denunciando graves indicios de vínculos entre la política, la justicia y la policía con el delito.

La introducción del tema seguridad el gobernador hizo hincapié en el estado de emergencia “Hablábamos de emergencia y decíamos, emergencia en seguridad. Sin orden no se pueden disfrutar las libertades.No se puede vivir en Paz sin un sistema de seguridad pública eficiente en la resolución de los conflictos sociales, las violencias y los delitos que tiene lugar en la comunidad”, “No hay posibilidad de afrontar de manera eficiente los desafíos que se nos presentan sin el compromiso mancomunado del poder ejecutivo, el poder legislativo, la justicia y la comunidad en su conjunto”.

El discurso comenzó a levantar temperatura y Perotti arremetió con todo contra la gestión socialista El aumento y la expansión del delito en nuestra provincia durante los últimos tiempos, han puesto en tela de juicio el sistema de seguridad público santafecino. Sus principales defectos históricos han sido evidentes. Primero, ha existido una suerte de desgobierno político sobre los asuntos de la seguridad pública, lo que ha redundado en una marcada autonomía policial. Segundo, la policía provincial adolece de severas deficiencias institucionales en el cumplimiento de sus funciones de prevención delictiva y de investigación criminal. En gran medida, esas deficiencias derivan del deterioro en los derechos y las condiciones laborales de los y las trabajadoras policiales. La policía se ha divorciado de la sociedad, y ésta le ha perdido confianza. Tercero, la sociedad se ha replegado y se ha refugiado a los ámbitos privados, afrontando los riesgos con los medios a su alcance, no tenemos que perder de vista que las principales víctimas de los delitos son los pobres, los trabajadores, las personas de los estratos sociales que tienen menos protección del Estado y menos capacidad de protegerse a si mismos frente al crimen. Una mención específica merece la cuestión de la criminalidad articulada en torno del narcotráfico. Este negocio se ha expandido al amparo de la desidia y la ignominia estatal. Tal como hemos visto a lo largo de este año en casos de notoriedad pública, el desdeño estatal se manifestó en la “vista gorda” policial pero también judicial y política, cuando no en la complicidad asentada en un “pacto de gobernabilidad” directo o indirecto con el delito. Esto se acabó: debe haber una clara línea infranqueable que divida sin más a las instituciones estatales y la legalidad, de un lado, y el mundo delictivo, del otro”.

Para cerrar con el tema de seguridad Perotti vivo con fuerza “Hay que cortar los vínculos con el delito”.

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