Perros que participaron de la tragedia de calle Salta detectaron nuevos lugares para buscar a Paula Perassi

Perros entrenados para buscar restos humanos recorrieron la cava de Puerto San Martín donde podría estar enterrada la joven desaparecida. También detectaron un nuevo lugar que será rastrillado en Villa La Rivera.


El miércoles se dio un nuevo y trascendental paso en la búsqueda de Paula Perassi. Un grupo de perros entrenados, pertenecientes a distintas agrupaciones policiales y de bomberos de la provincia, participaron en la rastrillaje de la joven. Su antecedente más conocido es haber rescatado los cuerpos que quedaron entre los escombros de la tragedia de calle Salta, en Rosario.

El antropólogo Juan Nóbile, integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense, consideró este viernes que «el trabajo de los perros fue muy positivo», al tiempo que contó que «los perros revisaron toda el área trabajada en la cava y sumaron nuevas zonas para rastrillar en la zona de La Rivera».

Por su característica y particular entrenamiento los perros tienen una gran capacidad para poder encontrar cualquier indicio cadavérico entre escombros, residuos o bajo tierra.

Al trabajo de los perros se sumará el de un experto criminólogo enviado por la Secretaría de Seguridad de la Nación. El facultativo revisará punto por punto la causa desde sus inicios en búsqueda de posibles irregularidades.

Y a ello se sumará además la búsqueda a través de un georradar de Gendarmería Nacional. “Es una máquina similar a una cortadora de césped que se pasa por el terreno. Trabaja a partir de ondas que emite el aparato, pueden detectar anomalías o elementos extraños que estén enterrados”, explicó Nóbile. «El georradar es un lector de subsuelo que se utiliza para detectar movimientos de tierra, y en la cava servirá para ver si hubo remociones», sumó.

Las ondas que emite el dispositivo rebotan a una determinada profundidad, y cuando vuelven traducen esas señales en un croquis o dibujo, que se ve reflejado en un display.

Ya se llevan 55 jornadas efectivas realizando rastrillajes y excavaciones en la cava ubicada en jurisdicción de Puerto San Martín, sin resultados positivos, hasta ahora. Sin embargo, el antropólogo reconoció el hallazgo de “ropas y otros elementos con manchas de sangre, que serán sometidos a análisis” para confirmar o descartar alguna vinculación con el caso.

Tres años después

«La cava fue tapada. Si hubiesen venido hace tres años el trabajo duraba una semana. Hoy llevamos dos meses y calculamos que vamos a tardar otros dos meses. La cava es de 100 metros por 100 metros con 12 metros de profundidad. Son 9 horas diarias de trabajo revisando cada uno de los residuos allí tirados», se quejó Nóbile, que cerró diciendo: «Ningún imputado dio un dato firme y eso también nos complica la búsqueda».

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