Durante la madrugada, alrededor de las 6, los manifestantes prendieron fuego cubiertas en la puerta del edificio y, cerca de las 8 de la mañana, unos 50 patrulleros permanecían apostados con las sirenas encendidas, visibilizando la protesta y el malestar interno dentro de la fuerza.
El abogado Gabriel Sarla, representante de los policías autoconvocados, explicó que el reclamo comenzó de manera pacífica la semana pasada y que el detonante fue la falta de atención en salud mental y la crítica situación económica que atraviesan muchos efectivos. “No llegan a mitad de mes con el sueldo, hacen adicionales, pasan semanas sin ver a sus hijos y tienen serios problemas de descanso”, sostuvo.
Sarla denunció además un episodio de represión ocurrido durante la noche del lunes. Según indicó, el jefe policial Maldonado ordenó el uso de gas pimienta contra manifestantes, lo que dejó como saldo una mujer embarazada afectada y otra persona mayor con lesiones. “Los propios policías tuvieron que defender a sus familiares”, afirmó.
El abogado también cuestionó las recientes medidas salariales anunciadas por el gobierno provincial, al señalar que benefician solo a algunos sectores de la fuerza. “Salieron con un paquete improvisado y desigual, intentando dividir. El pedido es claro: que el aumento sea para toda la policía”, remarcó.
Por lo pronto, el conflicto continúa abierto y no se descartan nuevas medidas si no hay respuestas concretas por parte de las autoridades provinciales.







