Dirigentes mudos

Porcelanas Verbano cerrada y la CGT San Lorenzo mantiene estricto silencio

El confederal obrero regional está condenado a ir detrás de los problemas. Ar Zinc cerró y recién entonces tomaron posición. Con Oil, le cargaron las tintas al gremio base. Y ahora, con la fábrica bermudence paralizada, no dijeron ni pío


Pablo Reguera, Mauricio Brizuela y Jesús Monzón, los dirigentes más "destacados" en la CGT San Lorenzo, no hablan sobre Verbano..

Porcelanas Verbano, convertida desde hace dos décadas en Fayart (esta es su razón social), tiene paralizada su producción desde principio de marzo pasado.

Desde entonces, la mayoría de sus 120 operarios están en sus casas y cobran parte de sus salarios, que se compone de un básico y del que la mitad los absorbió el Estado, a través d los ATN y que se acreditaron a los haberes de abril y mayo.

El resto del pago sólo se cumplió con el 25 por ciento restante de abril, a cargo de la fábrica, y nada aún con los de mayo.

El panorama no es el mejor entendiendo que a partir de la semana entrante deberá acreditarse el sueldo de junio, más el medio aguinaldo 2020. Y como viene la mano, es muy probable que quede adeudado íntegramente.

La semana pasada se realizó una asamblea en las puertas de la firma y los obreros resolvieron abrir un cuarto intermedio hasta el mes próximo a la espera que aparezca algún inversor que quiera comprar la planta industrial.

Lo cierto es que los actuales accionistas ya avisaron que dejaron de financiarla, con lo que de no mediar una venta, con futuros dueños interesados en recuperar la producción, la fábrica no arranca. Y si no arranca es imposible pensar en que se abonen los sueldos. Y menos aún, que se sostengan los puestos de empleo. Y para peor de todo es que no hay empresario alguno que haya mostrado interés en comprar la única fábrica de piezas de porcelanas que quedó en pie en todo el país.

Ante semejante panorama, la CGT San Lorenzo no emitió una sola opinión.

Sin embargo, cada vez que alguno de sus referentes toma un micrófono sacan a relucir un discurso combativo y progresista, con el relato de la inclusión social y la patria socialista. Pero en la cancha, tal oratoria dista de los hechos.

En los últimos años hay dos casos testigos que demostraron la inoperancia del accionar de sus dirigentes. Uno fue el cierre de Ar Zinc, una situación que venía anunciándose desde hacía tiempo y muy pocos parecieron ver. Tras la debacle de la tradicional firma beltranense desapareció la única firma en el país que producía zinc electrolítico. Y cuando eso sucedió recién entonces se movilizó la dirigencia echándole la culpa al gobierno de Mauricio Macri (había asumido hacía un par de meses) y centrando todas las demandas allí. Un grupo de trabajadores rechazó el cobro de sus indemnizaciones y resistieron con una carpa en la puerta de la industria durante un tiempo hasta que fueron olvidados por la sociedad y por los representantes sindicales.

Un caso aparte le corresponde al entonces secretario general del Sindicato Único de Trabajadores Químicos y Petroquímicos (Sutraqyp), Daniel Santillán, que en el medio d esos álgidos días, con cortes de rutas y reclamos varios, se había ido a trabajar a bordo de un crucero con destinos al Caribe en su rol de barman, donde su sueldo se le abonó en dólares. Al regreso alegó que lo hizo porque no vive del sindicato y que de algo tiene que vivir. Lejos de renunciar, fue premiado con ocupar la secretaría general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de Industrias Químicas y Petroquímicas de la República Argentina, es decir, la entidad que nuclea a los gremios de ese convenio laboral en todo el país.

Retornando al accionar de la CGT San Lorenzo, el otro caso fue el rol asumido ante la paralización de actividades en Oil Combustible y posterior cierre y venta de la Refinería San Lorenzo. Para variar, le echó otra vez la culpa al gobierno macrista (que en parte tuvo su responsabilidad en el desenlace final) y critico el accionar que llevaba adelante el Sindicato del Petróleo, Gas y Biocombustible de San Lorenzo por no convocar a paro o movilizaciones, algo que ese gremio no podía impulsar debido a que los salarios a sus afiliados siempre estuvieron al día. Por el contrario, el que políticamente hubiese podido generar alguna acción política era, precisamente, el confederal obrero. Cuando los trabajadores se autoconvocaron y se animaron a marchar por las calles de la ciudad, tímidamente recibieron un apoyo d los dirigentes cegetistas.

La historia mide la vara de cada dirigente; lejos quedaron los tiempos de aquella otrora CGT San Lorenzo combativa y reivindicativa que alternaron en su conducción Edgardo Quiroga y Reynaldo Véliz, quienes enfrentaron con hidalgía un proceso nunca antes registrado con un desguace del Cordón Industrial que impulsó el gobierno de Carlos Menem en su proyecto de transformación del país.

La situación por la que atraviesa Porcelanas Verbano encontrará a Jesús Monzón, Pablo Reguera y Mauricio Brizuela lamentándose por el cierre de otra fábrica, O bien pueden decidir la toma de acciones políticas que bien le corresponde en su rol de dirigentes sindicales.

Los operarios de Fayart hoy aguardan que aparezca algún comprador que pague lo piden por la empresa e invierta el dinero suficiente y necesario para volverla a poner en marcha y distribuya su producción en un mercado cada vez más acotado por efecto de la cuarentena (gran parte de la demanda la generaban los bares, restaurantes y regalerías, rubros que hoy tienen una marcada merma en sus actividades) y por valores inferiores que ofrece la porcelana traída desde el exterior. Si bien la esperanza es lo último que se pierde, la apuesta de los obreros es una utopía.

 

 

Comentarios