Primera reunión conciliatoria entre la CGT San Lorenzo y empresarios del polo sojero

Se llevará a cabo en el Ministerio de Trabajo de la Nación, en Buenos Aires. Participará la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y, al menos, un sector del confederal regional. La interna gremial se intensifica.


Mañana se llevará adelante la primera reunión negociadora entre la CGT San Lorenzo y la Cámara de la Industria Aceitera de la república Argentina (Ciara) en el marco de la conciliación obligatoria determinada por el Ministerio de Trabajo de la Nación y con vigencia desde el pasado viernes, fecha en la que las partes la acataron y los gremialistas depusieron con el paro que habían instalado sobre las terminales portuarias del complejo sojero local.

El encuentro se llevará a cabo en la sede ministerial de Capital Federal y las partes admitieron su presencia. Respecto al confederal regional, uno de los miembros de su comisión directiva, Edgardo Quiroga (secretario adjunto) anticipó que la delegación estará compuesta “por todos los sindicatos que llevaron adelante la huelga de la semana pasada”.

La alusión tiene como blanco directo al actual secretario general, José Aguirre, quien había anticipado la postergación de la medida de fuerza horas antes de que la misma igual se pusiera en práctica. Con ello, quedó evidenciada una marcada interna gremial, que vuelve a ratificarse tras las apreciaciones de Quiroga.

Entre los miembros de la comitiva que se trasladarán mañana hacia Buenos Aires, el sindicalista dejó librada la presencia de la Uocra. El gremio de la construcción ya tiene acordado un incremento salarial, desde hace algunas semanas, y ello hizo a que, durante la huelga de la semana pasada, no se adhiriera.

La intención de este sector de la CGT San Lorenzo es que el incremento salarial reclamado sea igualitario para todos los trabajadores que prestan tareas dentro del sector agroexportador del cordón industrial, en una misma negociación, como así también ejecutado en idéntico tiempo.

Este fue el eje donde quedó demostrado la falta de coincidencia, pues el empresariado insistía en que los acuerdos debían plasmarse individualmente porque cada convenio requería un tratamiento especial, para adecuarlo, al reclamo colectivo.

Las demoras en arribar a un acuerdo precipitaron a que un sector del movimiento obrero local decidiera interrumpir el diálogo con los empresarios y convocara a un paro general.

Hasta la resolución ministerial de determinar la conciliación obligatoria, el Ciara se había mantenido prescindible de las negociaciones, pero ahora, deberá inmiscuirse, tal como aconteció durante el año pasado cuando se debatió un reclamo similar.

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