La formación de microbasurales vuelve a ser uno de los temas que busca abordar el Concejo Municipal de Rosario. Un proyecto presentado por el concejal Fabrizio Fiatti, de Unidos por Rosario, propone utilizar las cámaras de videovigilancia municipales y herramientas de inteligencia artificial para detectar e identificar a personas que arrojen residuos en lugares no habilitado
La iniciativa plantea que el Ejecutivo fortalezca el uso de sistemas de videovigilancia y análisis automatizado de imágenes, especialmente en sectores considerados puntos críticos por la reiteración de vuelcos clandestinos. El objetivo es que la tecnología permita detectar las conductas y aportar elementos para identificar a los responsables.
El proyecto establece que estas herramientas deberán utilizarse respetando las normas vigentes sobre videovigilancia, protección de datos personales, intimidad y derecho a la propia imagen.
Multas de hasta $4,1 millones
La propuesta también modifica el Código de Convivencia Ciudadana y eleva las sanciones por abandonar, depositar o arrojar residuos fuera de los lugares habilitados.
Para estas conductas se plantean multas de entre 150 y 750 unidades fijas, mientras que el monto aumenta cuando los residuos son arrojados en plazas, parques, espacios verdes, paseos o caminos costeros. En esos casos, la sanción podría llegar a 1.500 UF, equivalentes actualmente a unos $3.138.000.
La mayor penalidad se aplicaría cuando por la cantidad, volumen, naturaleza o reiteración de los residuos se contribuya a generar o consolidar un microbasural. Allí las multas propuestas van de 500 a 2.000 UF, es decir, entre $1.046.000 y $4.184.000, según el valor de la unidad fija informado para septiembre.
El proyecto también incorpora una sanción específica para quienes dañen contenedores mediante fuego. La quema podría ser castigada con multas de hasta 2.000 UF, además de las acciones legales que correspondan por los daños.
Una definición para los microbasurales
Otra de las modificaciones plantea incorporar al Código de Convivencia una definición específica de “microbasural”. El proyecto considera como tal a un punto o área del espacio público donde exista una acumulación no autorizada de residuos que, por su volumen, cantidad, tipo, continuidad o impacto sobre el entorno, exceda una disposición aislada.
También se tendrá en cuenta si el depósito de residuos es reiterado y si genera consecuencias ambientales, sanitarias, urbanas o de convivencia.
Tecnología y prevención
Además del control y las sanciones, la iniciativa contempla una campaña municipal para informar sobre los lugares y modalidades habilitados para disponer los distintos tipos de residuos, los efectos que provoca el arrojo clandestino y las sanciones previstas.
Fiatti sostuvo que la intención es complementar las políticas de recuperación de espacios degradados con herramientas que permitan actuar sobre quienes generan nuevamente los focos de basura.
El proyecto también vincula esta estrategia con el programa de Plazas de Bolsillo, destinado a recuperar sectores utilizados históricamente como puntos de arrojo de residuos y transformarlos en espacios públicos.
De esta manera, la propuesta busca combinar la recuperación de los lugares afectados con mayores controles para evitar que vuelvan a convertirse en microbasurales.







