En el caso argentino, el litro de nafta súper se ubicó en USD 1,424, por lo que llenar un tanque de 50 litros demanda USD 71,2, equivalente a $108.224 al tipo de cambio oficial tomado para la comparación.
El país quedó por encima de Brasil, donde el litro cuesta USD 1,282 y llenar el tanque requiere USD 64,1, mientras que se mantiene por debajo de mercados con valores considerablemente más elevados, como Chile y Uruguay.
En el extremo de los precios más bajos aparece Venezuela, donde el litro de nafta subsidiada cuesta apenas USD 0,035, lo que permite llenar un tanque de 50 litros por USD 1,75. Le siguen Bolivia (USD 0,611 por litro) y Ecuador (USD 0,863). También Paraguay figura entre los países con combustibles más accesibles, con un valor de USD 1,196 por litro.
En el otro extremo del ranking, Uruguay se consolida como el país con la nafta más cara de la región. Allí el litro se comercializa a USD 2,205 y llenar un tanque cuesta USD 110,25, unos $167.580 en moneda argentina. Esto representa una diferencia de más de $59.000 respecto del costo en Argentina.
El informe aclara que la comparación se realiza exclusivamente en dólares y no contempla las diferencias de ingresos o poder adquisitivo entre los países, por lo que el ranking ofrece una referencia del valor internacional del combustible, pero no del esfuerzo económico que representa para los consumidores de cada mercado.
La tensión internacional presiona sobre los combustibles
El estudio también señala que el mercado petrolero continúa atravesando un escenario de alta volatilidad debido a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Los conflictos vinculados al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de transporte de petróleo del mundo, impulsaron fuertes oscilaciones en el precio del crudo durante los últimos meses.
Las subas del barril de Brent impactaron directamente en los combustibles de numerosos países, incluida Argentina, donde los incrementos en los surtidores estuvieron vinculados al encarecimiento del petróleo a nivel internacional y a la incertidumbre sobre el abastecimiento energético global.







