Las condiciones meteorológicas que caracterizaron al mes de julio dejaron un panorama de fuerte incertidumbre en los campos de la región núcleo. Días dominados por la alta humedad, escasa radiación solar y precipitaciones recurrentes provocaron la falta de piso en los lotes, paralizando casi por completo la recolección del maíz tardío.
De acuerdo al último reporte de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), todavía resta cosechar el 47% de la superficie de maíz tardío, lo que equivale a casi 150.000 hectáreas expuestas a la intemperie tras semanas de clima adverso.
El maíz tardío, paralizado y bajo la amenaza del brotado
La gran inquietud de los productores no pasa únicamente por la demora en los trabajos de campo, sino por el estado en que se encontrarán los granos una vez que las cosechadoras puedan volver a ingresar a los lotes.
«Hoy nuestra gran preocupación pasa por la cosecha del maíz tardío. Ya estamos viendo lotes de sorgo brotados. Nadie quiere ir a ver cómo están los maíces. Nos da realmente miedo», advirtieron técnicos de la localidad de Alvear, reflejando el nivel de angustia que se vive en el departamento Rosario y la zona de influencia.
Si bien la BCR aclaró que el relevamiento aún no muestra un deterioro masivo confirmado en las 150.000 hectáreas pendientes, el riesgo biológico aumenta a medida que se prolonga la falta de piso. La permanencia de espigas maduras en ambientes saturados de humedad incrementa las posibilidades de brotado de grano y proliferación de hongos.
Trigo: ciclo acelerado, menor luz y avance de enfermedades
El informe de la entidad bursátil rosarina analizó además el comportamiento del trigo. Entre el 1° de junio y el 31 de julio, la región núcleo recibió entre un 20% y un 40% menos de radiación solar media diaria en comparación con el mismo período del año 2025.
A pesar de la menor luminosidad, los trigales presentan una buena densidad, alcanzando entre 500 y 600 macollos por metro cuadrado en zonas como Bigand. Sin embargo, lo que encendió las alarmas técnicas es el adelantamiento prematuro en el ciclo del cultivo:
- Efecto térmico: Las temperaturas medias un 7% superiores a las habituales, combinadas con la abundante humedad, aceleraron el desarrollo del cereal. En localidades como Corral de Bustos reportaron lotes próximos a comenzar la etapa de encañado, marcando nudos antes del lapso habitual (que suele darse entre el 15 y el 25 de agosto).
- Alerta sanitaria: El microclima cálido y húmedo propició la aparición de enfermedades foliares. En la zona de Pergamino ya se registraron las primeras manchas de tizón bacteriano.
Lluvias dispares y la expectativa puesta en las heladas
Si bien el promedio de lluvias de julio en la región núcleo fue de 22 milímetros —cercano a la media histórica de 20 mm—, la distribución fue sumamente desigual. En la franja este, los acumulados triplicaron los valores mensuales: Ramallo registró 79 mm, Baradero 65 mm y Rosario acumuló 58 mm, lo que explica por qué el sudoeste santafesino y el norte bonaerense sufrieron los mayores anegamientos operativos.
Frente a esta coyuntura, la atención del sector agropecuario está puesta en el pronóstico meteorológico. Se aguarda la llegada de una masa de aire frío y seco que estabilice el tiempo, previéndose el retorno de heladas con temperaturas mínimas de entre -2 y -4 °C. El descenso térmico y el sol resultan indispensables para afirmar el suelo, bajar la humedad del grano y permitir el ingreso de las máquinas cosechadoras para salvar la producción remanente.







