La política productiva municipal en Rosario dejó hace tiempo de ser una oficina de baja incidencia para convertirse en una pieza de gestión con instrumentos concretos. Ese es el hilo conductor que expuso el secretario de Desarrollo Productivo y Empleo, Leandro Lopergolo, durante una entrevista con Marcelo Fernández en el canal de streaming de Política y Economía Fisherton Plus. En un contexto donde la macroeconomía “te marca y te restringe”, el funcionario sostuvo que el municipio puede incidir con reglas de juego más simples, costos menores y programas que mejoren la competitividad de las pymes.
El planteo de Lopergolo se ordena alrededor de una idea central: la primera responsabilidad municipal es facilitar la vida del que emprende, invierte y genera empleo. “Entender que tenemos que facilitarle la labor a aquel que viene a emprender, aquel que viene a invertir, a generar empleo genuino en la ciudad”, resumió, al describir el enfoque de la Secretaría.
En términos de gestión, el anuncio más fuerte es la simplificación administrativa y tributaria que, según detalló, implicó la derogación de 158 ordenanzas consideradas trabas burocráticas, la eliminación de 40 de las 80 tasas municipales y la puesta en marcha de un régimen de habilitación rápida para rubros de bajo riesgo. El sistema, explicó, permite habilitar en menos de 24 horas, desde un perfil digital, locales de hasta 500 metros cuadrados mediante declaración jurada, con restricciones para actividades industriales o de elaboración y reparación, que siguen bajo el circuito tradicional.
En una ciudad con más de 32.500 establecimientos económicos entre comercio, servicios e industria, bajar los costos transaccionales de abrir y operar un negocio puede tener un efecto inmediato en el tejido productivo. La habilitación express apunta precisamente a ese tramo: reducir tiempo, papeles y fricción para que el emprendimiento no quede atrapado en la ventanilla.
Incentivos al DREI y áreas industriales priorizadas
El otro eje que Lopergolo llevó al centro de la entrevista fue el esquema de promoción a la radicación industrial a través de la ordenanza 10.139, iniciada en la primera gestión de Pablo Javkin y profundizada en la segunda. El instrumento ofrece reducción del DREI (Derecho de Registro e Inspección), con un beneficio del 50% por dos años si se instala una industria, y por cinco años si se trata de varias radicaciones, siempre dentro de áreas industriales priorizadas.
El funcionario describió la señalización territorial de estas zonas con un “color violeta pintado en el mapa”, como forma de delimitar dónde aplican los incentivos. El objetivo es claro: incentivar inversión real, nuevas plantas o ampliaciones de capacidades existentes, y consolidar corredores industriales, especialmente hacia el oeste de Rosario.
En tres años, afirmó, se sumaron más de 520.000 metros cuadrados de superficie industrial, combinando nuevas instalaciones y ampliaciones. En el tramo final de 2025, incluso, citó inauguraciones recientes de nuevas industrias en el parque de Huéscar, como muestra de que la inversión privada, aunque selectiva, sigue presente.
Un nuevo parque industrial de 107 hectáreas y capacidad para 418 industrias
El proyecto de mayor escala mencionado en la entrevista es el nuevo parque industrial aprobado el año pasado, con una localización estratégica: estará “pegado” al de Funes, sobre la traza de la autopista Rosario–Córdoba. El predio contempla 107 hectáreas y, según Lopergolo, una capacidad potencial para 418 nuevas industrias. En materia de empleo, estimó un impacto de entre 1.500 y 6.000 puestos de trabajo, rango que marca el tipo de apuesta: un distrito productivo pensado para multiplicar radicaciones, servicios y logística.
La viabilidad del parque se apoya en trámites y aprobaciones de servicios, especialmente energía, agua y gas, un punto que el propio entrevistado reconoció como “cuello de botella” habitual. Señaló que ya se realizaron controles y que existe viabilidad de EPE, aunque se requieren permisos de provincia y una secuencia administrativa para avanzar. La normativa de creación establece un plazo de diez años para el desarrollo total del parque, con etapas.
La conversación derivó en un debate típico de infraestructura: el crecimiento industrial y logístico requiere obras en accesos para evitar recorridos improductivos, riesgos viales y sobrecostos. Fernández llevó el tema a un punto conocido por los usuarios de la autopista, y planteó la necesidad de completar enlaces y rotondas en un entorno que, con dos parques industriales contiguos, incrementará de manera sensible el tránsito de camiones.
Más allá de la discusión puntual, el trasfondo es evidente: cada hectárea industrial nueva amplifica la demanda de rutas, colectoras, accesos, energía y logística, y obliga a coordinar con Nación y Provincia. “Si esperamos a la Nación se complejiza”, se deslizó en el intercambio, sintetizando una tensión habitual en obras de jurisdicción nacional.
Programas para pymes: “Primeros exportadores” y transformación digital con estudiantes
En el capítulo de herramientas “blandas” para fortalecer a las pymes, Lopergolo destacó dos programas con un formato singular: articulación entre municipio, instituciones y estudiantes avanzados de universidades. El primero es “Primeros exportadores”, con una trayectoria de diez años y una edición número once en 2026. El programa, explicó, ya alcanzó a más de 150 empresas.
El mecanismo, según describió, asigna uno o dos estudiantes a cada pyme inscripta. Durante tres meses trabajan sobre el producto, el mercado objetivo, requisitos de destino y estrategias comerciales, y concluyen con un plan de negocios internacional. Lopergolo remarcó que el proceso no tiene costo para la empresa y que, en muchos casos, deriva en inserción laboral: afirmó que entre 80% y 90% de los estudiantes terminan trabajando en la firma.
El segundo programa es “Transformación digital”, que transita su sexta edición. Allí el foco cambia: no es la salida exportadora sino la mejora de procesos productivos, con asistencia técnica y enfoque en eficiencia. La lógica es la misma: profesionalización, diagnóstico, propuesta de mejora y transferencia de conocimiento desde carreras afines vinculadas a comercio exterior y tecnología, con participación de distintas universidades, no solo la UNR.
El contenido de estos programas ilumina una estrategia municipal de “capilaridad”: llegar a la pyme con herramientas concretas, que no dependen de grandes presupuestos, pero sí de coordinación institucional y método. En un contexto de menor consumo y volatilidad, la microcompetitividad se vuelve un campo de batalla relevante.
Rosario 2025: eventos, “gente en la calle” y recuperación de hotelería y gastronomía
La entrevista también recorrió el costado urbano del desarrollo productivo: ferias, congresos, turismo de eventos y comercio local. Lopergolo calificó 2025 como “impresionante” en ese plano, vinculado a los 300 años de la ciudad, con congresos, ferias y eventos masivos. Mencionó la Feria Internacional del Libro, las noches de peatonal y “La Noche en mi Barrio”, además de dos outlets de fábricas de indumentaria que, dijo, convocaron a más de 200.000 personas.
En el análisis tributario, aportó un dato clave: a partir del DREI y con información “a mes vencido”, el rubro de gastronomía y hotelería habría crecido cerca de 18%. El comentario cobra relevancia porque el turismo urbano y los eventos impactan directamente en ocupación hotelera, consumo y empleo. Lopergolo recordó que en “ese marzo tan negro” la ocupación llegó a 10%, y contrastó con la recuperación actual.
El 2026, afirmó, continuará con una agenda intensa. Citó como anticipo el show gratuito de Fito Páez en marzo y anticipó continuidad de los outlets y eventos en centros comerciales a cielo abierto. El objetivo, en términos productivos, es activar ventas, empleo temporal, servicios y actividad nocturna, en un entramado donde la seguridad urbana y la ocupación del espacio público fueron determinantes durante el último año.
Balance económico 2025: caída promedio del 4% y rubros con comportamiento dispar
En una lectura más fría de la economía real, Lopergolo reconoció que 2025 tuvo un quiebre a mitad de año, asociado a inestabilidad y ruido político, con freno de inversiones y caída de consumo. Aportó números a noviembre: promedio general con baja del 4% (según rubros), industria con -9%, textil con -12%, construcción con +20% vinculada a obra pública provincial y municipal, gastronomía y hotelería con +18%, y sectores asociados a minería, gas y petróleo con +4% o +5%.
El funcionario explicó que Santa Fe y Rosario prestan servicios a esa cadena energética a través de una mesa provincial instalada en Bv. Batlle y Ordóñez (la referencia fue “Bacacay”), con más de 500 empresas vinculadas, muchas de ellas rosarinas. En esa línea, marcó un rasgo estructural: la industria local, especialmente la metalmecánica y de servicios, se mueve con los ciclos del agro y de la energía.
En un punto que Fernández subrayó como expectativa, Lopergolo mencionó que el regreso del crédito podría cambiar el escenario. Dijo que están trabajando con provincia para generar líneas hacia marzo, y trazó el clásico encadenamiento santafesino: “El campo va a andar bien, y la industria cuando el campo anda bien, anda bien la industria”.
Polo tecnológico, innovación y el “pacto” público-privado
La conversación cerró con un foco estratégico: el Polo Tecnológico de Rosario, que cumplió 25 años y mantiene una estructura de gobernanza tripartita con municipio, provincia y sector privado. Lopergolo detalló que reúne más de 130 empresas y que prepara un “pacto por la innovación”, orientado a vincular lo público y lo privado para impulsar cambios en la matriz productiva local.
El punto no es menor: el peso de la economía del conocimiento, la transformación digital y la irrupción de inteligencia artificial ya no son un capítulo separado, sino un componente transversal. La apuesta, según describió, es que las empresas tecnológicas acompañen procesos de productividad industrial y modernización.
Aeropuerto, cargas y “Exporta Simple”: una ventana logística que Rosario quiere capitalizar
Otro tramo relevante fue el logístico. Lopergolo resaltó que Rosario tiene autopistas hacia Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, un sistema portuario de escala global y la perspectiva de un aeropuerto “acorde a la ciudad”, con potencial para pasajeros y cargas. En ese marco, mencionó el esquema “Exporta Simple”, que facilita exportaciones con reducción de costos, y sostuvo que hoy no existe la misma limitación para las líneas de carga.
La lectura que dejó la entrevista es consistente: la política productiva municipal se apoya en bajar trabas, usar incentivos tributarios inteligentes, desarrollar suelo industrial, y desplegar programas de profesionalización pyme. Todo ello convive con un desafío de infraestructura, acceso, energía y coordinación interjurisdiccional. En una frase, Lopergolo lo sintetizó desde el plano de gestión: estar “cerca de todos los sectores productivos”, pero con herramientas operativas, no solo con diagnósticos.






