El episodio 98 del programa de streaming Up River, conducido por el ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables Jorge Metz y el periodista Nicolás Carugatti, ofreció una profunda radiografía del sistema de practicaje en Argentina. El invitado fue una figura emblemática de la actividad: el “Ruso” Tomasevich, histórico práctico del Río de la Plata y ex capitán de ELMA, quien desmenuzó sin filtro los cambios, los riesgos y los conflictos de intereses en la navegación comercial.
Durante la extensa entrevista por Fisherton Plus, Tomasevich y Metz repasaron sus inicios a fines de la década del 70 cruzando el Índico con sextante y radiogoniómetro. Esta falta de tecnología contrasta fuertemente con la actualidad, donde el avance, según advirtieron, atenta contra el profesionalismo. “Hoy la tecnología le hace perder la calidad a la gestión al capitán y al práctico, dependen de un llamado telefónico que te ordena un tipo en un escritorio”, señaló el conductor del ciclo.
Tomasevich coincidió plenamente: “La biblioteca de la experiencia que tenemos nosotros, de haber empezado en una escuela de náutica de excelencia, se está perdiendo. Hoy tenemos en el Río de la Plata un gran hermano que pretende operar desde una oficina porque tiene una pantalla con un montón de barquitos que le dan velocidad, y se olvida de que toda la zona del Delta y el estuario cambia continuamente”.
En ese sentido, el experimentado práctico remarcó que, a causa de la tecnología y la comunicación, “los capitanes ya no tienen responsabilidad y tratan de pasarle el error al otro”. Frente a este escenario, aseguró que la figura del práctico es la única que sostiene la seguridad en aguas someras frente a tripulaciones extranjeras que “entran en pánico porque la sonda empieza a marcar muy poca agua”.
El valor real (y oculto) del practicaje
Uno de los momentos más reveladores de la charla fue el análisis económico sobre el rol del práctico, históricamente cuestionado por sus honorarios pero rara vez evaluado por la rentabilidad que genera a las corporaciones.
Tomasevich explicó que, a diferencia del resto del mundo donde los barcos ingresan con 60 centímetros de margen de seguridad, en el Río de la Plata los prácticos logran sacar buques rozando el lecho del río porque “no se considera” el hundimiento dinámico del buque (“squat”). “El práctico va con el pecho y navega en el barro. Gracias a eso, un barco no deja de sacar 700 contenedores y el armador y el cargador ganan millones de dólares extra”, detalló.
Carugatti tradujo esta pericia técnica a números globales del Cordón Industrial: “Entran 3.000 buques de ultramar al complejo Up River por año. Si el práctico le genera un extra de un millón de dólares a cada uno, estamos hablando de que el complejo puede tener una rentabilidad extra de 3.000 millones de dólares por año”. Ante esta contundencia, Tomasevich lamentó la incomprensión de las autoridades: “Eso no se cuenta. Acá se fijan en cuánto gana un práctico, pero se olvidan del riesgo y de la plata que ahorran”.
Burocracia y la “máquina de impedir”
El “Ruso” también apuntó contra las normativas de la autoridad marítima, ejemplificando cómo la burocracia paraliza el comercio exterior. “Si hay niebla, está prohibidísimo navegar en el estuario. Y lo peor es que ni siquiera dejan salir a la lancha del práctico, que está equipada con todos los elementos de navegación. Esa es la máquina de impedir”, graficó con vehemencia.
El cierre del episodio dejó una reflexión sobre el silencio institucional que rodea a la actividad. “Esta industria del terror hace que el silencio sea una vedette porque en definitiva el status quo se mantiene”, analizó Carugatti. Tomasevich coincidió y valoró la tranquilidad laboral que lograron durante la gestión de Jorge Metz, al conseguir la responsabilidad limitada para los prácticos, evitando demandas millonarias por daños en los cascos de los buques.






