Se achica el billete de $ 100: rinde 35% de lo que valía cuando asumió Cristina

Sólo desde principio de año, el valor real de un billete de $ 100 se redujo a apenas $ 80. La pérdida en el poder de compra explica la mayor dificultad para la provisión de efectivo.


Llegó a ser símbolo de fortuna en tiempos no demasiado remotos para la economía local. Pero empezó a perder esa reputación desde la devaluación, al ritmo cada vez más acelerado que le impuso la estampida de los precios internos en la Argentina. El mismo billete de $ 100 que permitía completar un changuito entero del supermercado, en los años noventa, alcanza hoy apenas para llenar una modestísima bolsita en ese mismo comercio. El impacto de la inflación le fue restando poder de compra al billete de mayor valor nominal que hoy tienen los argentinos, al punto de hacerlo rendir, por estos días, apenas un tercio de lo que valía en los primeros días del mandato de la presidenta Cristina Kirchner.

Para calcularlo, e incluso medir ese mismo efecto en el sueldo de bolsillo que percibe cada argentino, la editorial de publicaciones financieras Inversor Global creó un sitio web que permite comprobar cuánto se pulveriza día a día el dinero que está en manos de los asalariados, en términos reales. En www.billetedelainflacion.com, los usuarios pueden indicar un monto determinado de ingresos y obtener el cálculo exacto de la cantidad de dinero que terminó por perder producto de la inflación.

Para realizarlo, el sitio utiliza los datos de inflación provistos por PriceStats, una gran empresa privada que calcula índices de inflacion agregada a nivel global. De acuerdo con éstos, el valor de un billete de $ 100 se redujo desde principios de año a apenas $ 80 en la actualidad. Pero, en la comparación con diciembre de 2007, esa desvalorización pasa de los $ 100 a los $ 35. Significa que, quien tiene un billete con la cara de Julio Argentino Roca en su poder, hoy sólo puede adquirir exactamente lo mismo que podía comprar con apenas $ 35 en los comienzos del mandato de Cristina.

La pérdida explica, en buena parte, las mayores complicaciones que empezaron a sentirse en el uso de efectivo de la economía argentina, y que podría dejar en evidencia, según algunos economistas, la necesidad de emitir nuevos billetes de mayor denominación. El temor oficial está en que una decisión de este tipo podría tener impacto en las expectativas inflacionarias y acelerar aún más la marcha ascedente que hoy muestran los precios.

El otro problema es, contrariamente, la escasez de efectivo de baja denominación (monedas) que afecta el ?cambio chico? que siempre necesitan los comercios y los medios de transporte. La proporción de billetes de valor nominal pequeño se reduce enormemente por el fuerte avance de los de mayor denominación.

En los comunicados de circulación de billetes y monedas distribuidos por el BCRA se confirma el desmanejo monetario: en los primeros nueve meses del año, se pusieron en circulación unas 326 millones de monedas, pero más de la mitad (168 millones) correspondieron a metales de $ 2. El problema: que al ser de un número múltiplo, estos no permiten a los comerciantes utilizarlas para dar sus ?vueltos?.

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