Desmoronamiento

Se está normalizando la navegación pero aún hay buques detenidos

Son aquellos que están excedidos en el calado de acuerdo al tan bajo nivel del río Paraná y deben esperar el trabajo de las dragas.


En acción. La draga Alvar Núñez Cabeza de Vaca es una de las que está trabajando en el río, a la altura de Arroyo Seco. La otra draga es la Manzanillo.

La circulación comercial en el río, que se había visto interrumpida por un derrumbe sobre el canal principal de navegación a la altura del kilómetro 390 del Paraná, volvió ayer prácticamente a la normalidad, aunque todavía quedan algunos buques que están pasados de calado y que no podrán seguir su trayecto hasta que la draga que está trabajando regularice la profundidad del canal.

Como lo publicó La Capital en su edición de ayer, el accidente geográfico se originó a la altura de la ciudad de Arroyo Seco, a partir de donde debió interrumpirse la navegación.

Esto obligó a la empresa concesionaria de la hidrovía a poner en funcionamiento dos dragas, la “Alvar Núñez Cabeza de Vaca” y la “Manzanillo”.

Esta última, continuaba ayer con los trabajos a la altura del kilómetro 402 del río Paraná (en la zona de Alvear) para regularizar la situación.

Así lo indicó en comunicación con este diario el gerente de la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas, Guillermo Wade, quien explicó que la mayoría de los barcos que habían quedado detenidos pudieron seguir su trayecto a partir del incremento de la profundidad del lecho, pero ayer restaban aún “unos cuatro buques que están pasados de calado, esperando la mejora de la situación”.

Profundidad: 9 metros

Es que con el derrumbe del canal la profundidad cayó a 9 metros, lo que impidió a algunos buques de ultramar que pudieran continuar la marcha.

“Ahora están moviendo la draga Manzanillo al kilómetro 402 para continuar los trabajos, todo esto es muy cambiante por la naturaleza del lecho del río Paraná, pero calculamos que en no menos de dos días podrá solucionarse el problema”, narró Wade.

La situación se da además en el marco de la bajante histórica que sufre el cauce de agua, que ya desde el vamos trae inconvenientes en la navegación de los barcos de ultramar que llegan a los puertos de la región.

El déficit hídrico comprometió seriamente la navegación, y en el caso de esta zona de Arroyo Seco se sumó el accidente geográfico, que complicó aún más la navegabilidad de las embarcaciones granarias.

Como lo indicó este diario en su edición de la víspera, la concesionaria de la hidrovía informó que el último sábado se produjo la caída de una porción del veril (pared del canal) del río Paraná a la altura del kilómetro 390 en la zona de Arroyo Seco, al sur de Rosario.

“Este acontecimiento generado por causas naturales y que puede ocurrir con algún grado de frecuencia, provocó en esta ocasión, mayores preocupaciones y complicaciones, por el contexto de bajante histórica en el que ya se encuentra el río Paraná desde hace varias semanas”, indicó en un comunicado la compañía, Hidrovía S.A., consorcio integrado por la belga Jan de Nul y la argentina Emepa.

Mientras tanto, y con la bajante del río, sumado al derrumbe, los buques deben recortar sus cargas para poder atravesar la vía fluvial.

Es que un buque carga habitualmente unas 50 mil toneladas de granos, pero hoy están perdiendo unas 11 mil toneladas por carga, cerca de un 24 por ciento de la habitual para esta época del año.

Fuente: La Capital

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