"No da para más"

Se fue al caribe cuando el Covid recrudeció pero seguirá al frente de Pami

Se trata de las vacaciones de la titular del organismo. Para el gobierno, no hay discusión moral ni ética alguna ¿Coincidencia con el festejo del cumple de la esposa de Fernandez, en Olivos?


“El tema está terminado, pasemos a lo que realmente le importa a la gente; el Gobierno no puede detenerse en contestar lo mismo cuando hay una cantidad de temas más importantes, como el crecimiento económico o la posibilidad del acuerdo con el FMI”. Con esta declaración de la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, en el marco de su conferencia de prensa semanal, el gobierno nacional dio por finalizada la polémica en torno a la titular del PAMI, Luana Volnovich, por sus vacaciones en el Caribe mexicano.

La funcionaria, que retomó funciones el pasado lunes, seguirá en su cargo, al igual que su pareja, Martín Rodríguez, segundo al mando en el organismo. El viaje, cuestionado por la oposición, tuvo lugar en medio de la crisis económica y del aumento de contagios de COVID-19.

Cerruti, durante su exposición con los medios prensa acreditados en Casa Rosada, evitó confirmar si hubo algún diálogo o pedido expreso por parte del presidente Alberto Fernández hacia la funcionaria. “El tema crónica de viajes está superado, no da para más, es un tema terminado, ¿por qué se supone que el presidente tiene que darle instrucciones a alguien?”, señaló.

Las vacaciones de Volnovich y su pareja generaron enojo en el Frente de Todos, sobre todo por la recomendación del propio Jefe de Estado para vacacionar en el país como gesto político frente a la situación de crisis económico que vive el país. Además, el hecho de haber dejado al PAMI en una situación de acefalía fue aprovechada por la oposición: la diputada nacional de Juntos por el Cambio Graciela Ocaña, ex titular del organismo entre 2004 y 2007, denunciará penalmente a Volnovich y a Rodríguez.

El año pasado se difundió el video de los festejos por el cumpleaños de la esposa de Fernández, en la Quinta de Olivos, en momentos en que estaban prohibidas las reuniones sociales. Por entonces, el gobierno intentó quitarle importancia y dramatismo a las denuncias de la oposición y al marcado rechazo de buena parte de la sociedad, que entendió la situación como un abuso de poder y, de mínima, antiética.

Ahora, se repite algo más o menos similar. Aquella vez, elecciones de por medio, las urnas castigaron al presidente.

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