Se murió infartado cuando descubrió que en su casa se organizó una fiesta clandestina con 600 menores

La encargada del evento no era otra que su propia hija, también menor de edad. Se infartó cuando intentó desalojar la propiedad y los invitados se negaban a abandonarla


A casi una semana de la trágica fiesta de la primavera en Moreno, que dejó como resultado un adolescente asesinado de un balazo, ahora otra masiva celebración clandestina en una casa terminó en muerte.

En esta oportunidad, todo ocurrió en la localidad cordobesa de Villa Allende, donde un hombre de 52 años murió de un infarto al tratar de desalojar a los asistentes al evento que su propia hija había organizado.

El episodio sucedió en una casa del barrio Villa Allende Golf. De acuerdo con la convocatoria, el objetivo era convocar a 600 personas. La mayoría debían ser menores de 17 años y para ingresar había que llevar alcohol. “Se reserva derecho de admisión”, rezaba la convocatoria. “Se cobraba un valor simbólico de 20 pesos”, reveló el director de Seguridad Ciudadana de Villa Allende, Daniel Aguirre. “No hubo forma de reanimarlo”, agregó.

Según se informó, la hija le había pedido permiso para juntarse con amigos, aunque nunca se imaginó la cantidad que serían. Cuando advirtió ese panorama en su propia casa, el padre quiso desalojar a los adolescentes junto a su hijo de unos 23 años. Al ver que nadie le hacía caso, el hombre discutió con uno de los chicos y tras una pelea, se descompuso y cayó.

La fiesta se llevó a cabo el sábado y se venía organizando de forma clandestina hacía varios días. La invitación se viralizó rápidamente por WhatsApp con claras especificaciones para los invitados, tales como que concurrieran solo menores de 17 años, se llevaran algo para tomar (alcohol) y se ponía como límite de asistentes 600 personas, de las cuales cada una debía abonar, para a acceder, 10 pesos.

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