Sigue la crisis en el Peronismo sanlorencino: Feroz interna por la única banca en disputa

Tras las elecciones de junio, donde le PJ volvió a ser ampliamente derrotado, las discusiones partidarias parecen no tener fin. Ahora, la disputa se plantea entre Alejandro Cabral y Soledad Chiodín


Por Alejandro Romero ¿Cabral o Chiodín? ¿Chiodín o Cabral? ¿Quién de los dos ocupará la única banca (de cuatro en juego) que el justicialismo obtuvo en las pasadas elecciones de junio?

Los resultados de aquella contienda dispusieron que el PJ ocupe una concejalía, mientras que las otras restantes, serán representadas por dirigentes del raimundismo. De esta manera, este sector tendrá a Hernán Ore, Alfredo Alberdi y Luciana Resquín, en ese orden, como futuro ediles, mientras que en el peronismo el cargo recaería en Alejandro Cabral, quien encabezó, por entonces, la lista de concejales del Frente Justicialista para la Victoria.

Pero esta distribución matemática encuentra una objeción, pues con la vigencia de la ley provincial 10.802, conocida como “Cupo Femenino”, se plantea la posibilidad que la futura composición del cuerpo no cumpla con los requerimientos jurídicos vigentes.

Es que la norma establece que la tercera parte de los cuerpos legislativos (como así también las listas electorales) deben estar representada por mujeres. El actual Concejo Municipal sanlorencino cumple al pie de la letra con tal disposición: de los ocho ediles existentes, tres son mujeres.

De sostenerse esa fórmula “matemática, el recinto dispondrá de seis varones y solo dos mujeres, ergo, no respetaría ese 33 por ciento que establece la ley 10.802.

Sobre esta base es que Soledad Chiodín, concejal electa suplente (integró la lista del justicialismo que encabezaron Alejandro Cabral y Gustavo Nonis, en ese orden) presentó un pedido formal al Concejo Municipal para analizar esta curiosa situación y resolver sobre el  concepto constitucional de dicha norma provincial.

“En primer lugar, hay razones de derecho: rige un ley de cupos en todo el país y hay tratados internacionales de No Discriminación a la mujer, y en este sentido es necesario interpretar el espíritu de la norma, la intención del legislador al momento de legislar sobre el cupo femenino que coincide con el mero acto de integrar una lista; de ser así sería un hecho discriminatorio y violaría las leyes y tratados”, esgrimió el abogado constitucionalista Domingo Rondina, que representa a Soledad Chiodín y que es reconocido por su experiencia en la materia (léase el caso (Mariana) Robustelli, la legisladora provincial que asumió tras la muerte de Silvia De Césaris pese a que no se tratara de quien continuaba como inmediata en la lista de diputados suplentes, primándose la necesidad de mantener el cupo femenino del cuerpo).

El constitucionalista entiende el derecho que le cabe a Cabral por ser concejal electo al encabezar la lista de candidatos, pero superpone el de garantizar el cupo femenino. “Es lo que la lay llama acciones de discriminación positiva”, señaló el letrado, y aclaró que con ello “no se atenta la voluntad popular, pues la ciudadanía voto una lista de candidatos, no un cargo unipersonal”.

El Concejo Municipal de San Lorenzo suscribió, con el acuerdo de sus ocho ediles, la plena vigencia de estas disposiciones legales y su empeño para ser cumplidas y respetadas, argumento que también esgrimió el aludido abogado.

¿Por qué Chiodín y no otra mujer? “Podría decirse” que el Frente Progresista cumple con ese 33 por ciento a través de Mariana Cantoia y Mónica Del Rey (actuales ediles), y desde el 10 de diciembre esta última será reemplazada por otra dama (Luciana Resquín). El PJ, de asumir Alejandro Cabral, la contradeciría, pues  reemplazaría a María Claudia Mariani y por ende ese bloque estaría integrado por dos varones.

¿Y por qué no es el Frente Progresista el que permita acceder a una mujer? “Podría decirse”, tal lo descripto, que ya cumple con tal precepto, y el peronismo no.

Pero estos interrogantes son inútiles en una discusión sensata, pues “podría decirse” que la elección y/o designación del concejal a ocupar su banca, como así también la decisión que se tome al respecto a fin de privilegiar el cupo femenino por sobre el orden de integración de las otrora listas de candidatos (o no), es potestad exclusiva del órgano legislativo en cuestión, en este caso, el Concejo Municipal de San Lorenzo.

Claro que al tratarse de una ley y de un estado de derecho, hay interpretaciones dispares; no es el derecho una ciencia exacta, sino social, y como toda ciencia social, el debate, las contradicciones y los análisis son la esencia misma de esa ciencia y del pensamiento humano.

Lo que no merecería discusión es la potestad del Concejo Municipal para resolver esta situación; independientemente del antecedente citado (caso Robustelli), existe otro también contemporáneo y ocurrido en el seno del cuerpo deliberativo local cuando, en 2009, se resolvió impedirle a Pedro Alberto Rodríguez asumir su banca.

En esa oportunidad, Rodríguez había ganado ese derecho a base de los resultados electorales, y por ende, hasta detentaba el diploma que el Colegio Electoral le entregó en calidad de concejal electo, pero a la hora de asumir, sus pares se lo impidieron, en este caso, alegando razones de delitos de lesa humanidad de su autoría, situación que con el tiempo la justicia ratificó (hoy Rodríguez permanece preso en el penal de Marcos Paz, en cárcel común, soportando y superando graves falencias físicas).

¿Qué dicen uno y otro?

Chiodín ratifica su posición para asumir esa banca reservada al peronismo por considerarse “la mujer que integró la lista del Frente Justicialista para la Victoria”, y de tal manera, reafirmarse el cumplimiento de la ley de cupo femenino.

“La democracia se ve traicionada cuando no se comprende que se vota, o cuando un cuerpo legislativo viola la ley. Se trata de una cuestión política y es la valerosa discusión la que debe darse  para hacer de los derechos una realidad aplicable y efectiva”, agregó.

Por su parte, Cabral insiste en que la discusión se acaba al interpretar que la voluntad del electorado lo depositó en esa banca. “Yo encabecé esa lista y además todos los candidatos acordamos, previo a las elecciones, un compromiso para encolumnarnos detrás del ganador”, reiteró en la mayoría de los medios de comunicación que visitó.

Así, uno plantea el resultado de una elección interna (las PASO) que lo catapultó a encabezar una lista de candidatos que luego la voluntad popular lo ratificó para ocupar una banca en el Concejo Municipal. El otro, esgrime la necesidad de respetar los requisitos de una ley provincial, que adhiere a una nacional, que coincide con tratados internacionales y que hasta dispone de jurisprudencia , como en ya citado caso Robustelli.

Este miércoles 9 de diciembre, los concejales se reunirán para resolver si la banca del peronismo será para uno u otro. Todo apunta a que el principal “responsable” en la toma de esa decisión será el edil Reynaldo Díaz, por ser del mismo partido que Chiodín y Cabral.

Para cerrar, esta crónica alude a la continuidad de una crisis dentro del peronismo sanlorencino, y para respaldar esa visión basta contemplar como dos sectores del partido siguen claramente divididos a partir de esta nueva controversia: los traferristas, con el senador Armando Traferri a la cabeza (solicitó una resolución al Tribunal Electoral que se limitó solo a reconocer la confirmación de la integración de listas de candidatos) y los antitraferristas.

A pesar de una nueva y dura derrota electoral de junio pasado, en las elecciones provinciales, y en las tres instancias (primarias, generales y balotage) nacionales, que se suman a otras tantas más desde 2007 a la fecha, el justicialismo sanlorencino sigue empeñado en diferencias

Comentarios