Sigue la tensión en el norte

Sueldos impagos y acuerdo incumplido: crece la bronca en Algodonera Avellaneda

Sueldos impagos y acuerdo incumplido: crece la bronca en Algodonera Avellaneda

Trabajadores denuncian que la empresa no cumplió el acuerdo firmado bajo el 223 bis y adeuda los salarios de diciembre y enero. Crece el malestar en Reconquista y Avellaneda mientras se rechaza extender el convenio sin que antes se pague lo pendiente.

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Trabajadores denuncian que la empresa no cumplió el acuerdo firmado bajo el 223 bis y adeuda los salarios de diciembre y enero. Crece el malestar en Reconquista y Avellaneda mientras se rechaza extender el convenio sin que antes se pague lo pendiente.

El conflicto en Algodonera Avellaneda suma tensión y malestar en el norte santafesino. Trabajadores de la empresa denunciaron que aún no cobraron los salarios correspondientes a diciembre y enero y cuestionaron el incumplimiento del acuerdo firmado bajo el régimen 223 bis, mientras la situación se discute en asambleas y audiencias que, por ahora, no ofrecen una salida concreta.

A la salida de una asamblea, Juan Bandeo, representante de los trabajadores, habló con el canal de la provincia de Santa Fe y describió el cuadro con una frase que resume el clima interno: “Ese es el problema grande que hay acá”. El foco no está únicamente en la crisis de la industria, sino en el incumplimiento de compromisos asumidos por la empresa.

Bandeo explicó que se había firmado un 223 bis con una escala de pagos que, según dijo, debía garantizar porcentajes de salarios previos. “Ellos firmaron un 223 con nosotros donde tenían que pagar el 75% lo que es salario de octubre, el 50% noviembre, diciembre y enero”, expresó. En ese marco, señaló además que había conceptos incluidos como aguinaldo, pero remarcó el punto central: “Falta pagar lo que es diciembre y enero, no lo cumplieron”.

Con esa base, el delegado relató por qué crece el rechazo en la planta ante la propuesta de la empresa de extender el mecanismo por más tiempo. “Ahora están pidiendo que se vuelva a extender el 223 por 2 meses para darle confianza según a los empresarios nuevos que van a venir”, sostuvo, y planteó la posición de los trabajadores en términos directos: “¿Cómo le vamos a firmar un 223 si no nos pagaron ni siquiera lo que nos deben de diciembre y enero?”.

Según Bandeo, la discusión se trasladó a audiencias formales y, aun así, los avances fueron nulos. “Nada, nada”, respondió al ser consultado sobre el resultado de la audiencia, y recordó que el jueves de la semana anterior se informó a los trabajadores y se resolvió no firmar una extensión del acuerdo mientras existan deudas salariales pendientes.

En ese escenario, la salida que se puso sobre la mesa fue una prórroga corta para intentar ordenar el futuro inmediato. “Vamos a extenderlo por 30 días a ver si se vende el inmueble para ver cómo pagamos y cómo seguimos”, relató Bandeo sobre la propuesta que se comunicó, aunque inmediatamente advirtió que esa alternativa tampoco aparece como solución real. Según explicó, la negociación por la venta del inmueble se habría degradado en condiciones y montos, al punto de que los recursos no alcanzarían para cubrir obligaciones básicas. “No le alcanzan ni para pagar sueldo”, dijo.

El representante de los trabajadores también expresó sospechas y enojo por manejos financieros previos, vinculados a fondos que habrían tenido destino salarial y que, según su versión, no se tradujeron en pagos. En su relato, mencionó un antecedente donde habría existido dinero destinado a sueldos que no terminó cumpliendo ese fin, y lo sintetizó con una frase cargada de indignación: “Le están jodiendo a la gente, le están mintiendo”.

En el mismo tramo, Bandeo remarcó que la voluntad de los trabajadores no es sostener el conflicto por sí mismo. “No es que no queremos, los trabajadores quieren trabajar, quieren cobrar y quieren trabajar. Todos queremos trabajar”, afirmó. Pero volvió al punto que hoy domina el escenario: “Vos tenés que poner la plata que te deben y la gente va a entrar a trabajar”.

Mientras tanto, el cuadro general se completa con incertidumbre y angustia. El propio informe televisivo describió rostros de preocupación y una situación supeditada a la venta de activos “como para poder cumplir con obligaciones” que incluso podrían resultar insuficientes. También se mencionó que existe la posibilidad de negociaciones con algún empresario textil de la zona para tomar parte de la operación, aunque esa alternativa, por ahora, permanece en conversaciones y sin confirmaciones.

En paralelo, el trasfondo es el deterioro de la industria textil, con un impacto que se replica en Santa Fe y a nivel nacional. En el reportaje se señaló que hay dificultades adicionales que golpean a las familias, desde complicaciones con servicios hasta el debilitamiento de coberturas básicas, en un contexto donde la continuidad productiva aparece atada a decisiones que no se concretan.

Por lo pronto, el eje del conflicto sigue siendo el mismo: salarios adeudados, acuerdos incumplidos y una negociación que, para los trabajadores, no puede avanzar si antes no se saldan deudas concretas.