Según manifestaron en un comunicado, desde hace meses no cobran sus haberes en tiempo y forma, una situación que, aseguran, impacta de manera directa en más de 120 familias que dependen de la actividad. El escenario, describieron, es de “angustia e incertidumbre” frente a la falta de regularidad en los ingresos.
El punto que encendió aún más el conflicto es la modalidad de pago implementada recientemente por la empresa. De acuerdo a la denuncia, se habrían realizado adelantos salariales a algunos empleados mientras otros quedaron excluidos, sin criterios transparentes ni explicaciones formales.
Para el colectivo laboral, esta práctica genera divisiones internas y profundiza la crisis. “No hay trabajadores de primera y de segunda. Todos cumplimos funciones, sostenemos la producción y atravesamos la misma situación”, remarcaron.
Ante este panorama, los empleados exigieron reglas claras y una solución que alcance a todo el plantel por igual. El reclamo, subrayaron, no apunta a beneficios extraordinarios, sino al cumplimiento del derecho básico de percibir el salario correspondiente por el trabajo realizado, en condiciones de igualdad y respeto.







