El hecho ocurrió alrededor de las 14:10, cuando personal policial que se encontraba patrullando la zona fue comisionado por la central 911 ante un llamado por un menor que se estaría ahogando. Al arribar al lugar, los efectivos observaron a una mujer de 58 años con el niño en brazos, quien, desesperada, hacía señas y manifestaba que el pequeño no respiraba.
De inmediato, una suboficial descendió del móvil y comenzó a practicar maniobras de primeros auxilios. Colocó al bebé boca abajo y le aplicó golpes en la espalda, logrando que reaccionara y comenzara a llorar, lo que resultó clave para estabilizarlo.
Posteriormente, el menor fue trasladado a un centro de salud, donde fue asistido por la pediatra de guardia, quien diagnosticó que habría sufrido una convulsión febril. El niño quedó en observación y bajo el cuidado de su abuela.
Las actuaciones fueron remitidas a la Comisaría 1ª por razones de jurisdicción.







