Taxis: aumentos del 20 por ciento en las tarifas del servicio rosarino ¿Y en San Lorenzo?

Cada vez que en aquella ciudad hay un incremento, lo mismo sucede aquí. Sin embargo, aún no hay pedido formal alguno y muchos trabajadores del volante no están de acuerdo con subir los precios


Desde hoy rige el nuevo cuadro tarifario para los taxis y remises rosarinos tras el aumento del 20 por ciento que el Concejo Municipal les acordó.

Para los taxistas, este incremento era inevitable en virtud al aumento en los costos para la prestación de dicho servicio, sea por la suba en los precios de combustible, salarios, cargas sociales y otros insumos.

Claro que, el principal perjudicado, es el usuario, pues con estos nuevos valores no caben dudas que sus bolsillos sufrirán un duro golpe. Como ejemplo, tomar un taxi desde la Terminal de ómnibus hasta el centro costará no menos de 50 pesos; dicho en otras palabras, eso costará recorrer unas veinte cuadras.

¿Y qué pasa con las tarifas en San Lorenzo?

Por el momento, no hay pedido alguno de modificación de sus actuales valores que hay ingresado para su análisis en el seno del Concejo Municipal.

Si bien existe un grupo de taxistas que avalan esta iniciativa, no es menor la cantidad de otros que lo rechazan. ¿Sus razones? Que con los actuales precios la demanda del servicio cayó notoriamente, y de ser más caro, menos pasajeros tendrán.

Esta teoría es fácil convalidar con una mera observación por la avenida San Martín, principal centro de tránsito en la ciudad, donde es común divisar taxis vacíos a la búsqueda de pasaje.

Sin embargo, es entendible el planteo de los primeros, quienes argumentan que con los actuales costos para el funcionamiento del servicio, la actual tarifa no los cubre. Y algo de razón tienen, pues dentro de ese presupuesto debe incluirse dos gastos mayúsculos: la amortización por el desgaste del vehículo y el salario y depósito de cargas sociales para el peón, algo que, esto último, es una materia pendiente aún a resolver, habida cuenta que la mayoría de los empleados trabajan en “negro”, ganando menos de lo que fija el convenio y sin el beneficio a disponer de obra social ni aportes jubilatorios.

 

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