Puerto San Martín

Tiempos difíciles en Buyatti: Sin acuerdo y pedido de rebaja salarial

Los trabajadores confirmaron que la única manera de que la empresa vuelva a producir, y ellos conservar sus puestos de empleo, es renunciando al 30 ó 40 por ciento de sus haberes


“Estamos esperando la suspensiones y para ello queremos arribar a un acuerdo”, expresó un delegado gremial de la empresa Buyatti, la firma cerealera enclavada en Puerto San Martín, y resumiendo la difícil situación laboral por la que deben volver a atravesar.

La firma está próxima a cesar su producción, tal como ya fue comunicado, y a partir del mes entrante se descuenta que comenzarán las suspensiones hasta el año venidero, para cuando en marzo o abril, se retomen las actividades.

Todo ello a partir de versiones y/o propuestas no plasmadas en acuerdo oficial alguno, y aun así, para eso los empresarios pusieron como condición sine qua non que se reduzcan los salarios entre un 30 ó 40 por ciento, tal como dejaron entrever los empleados en una entrevista brindada a la señal TVR.

“Estamos muy lejos de arribar a un acuerdo”, anticiparon.

Las partes ya tuvieron un primer encuentro formal en sede del Ministerio de Producción y Trabajo y tendrán otra cita el 31 del corriente.

La relación laboral y legal entre Buyatti y el casi centenar de operarios que brindan servicios en la planta industrial puertense es harto compleja.

Sus propietarios siguen siendo la familia Buyatti, quien ya ha dado sobradas muestras que no le interesa producir, sí en cambio, arrendarla como viene haciendo desde hace un tiempo.

Este año, el inquilino fue Vicentín, quien pagar un canon a Buyatti por el uso de las instalaciones y hacerse cargo del salario de los empleados.

Así, a mediados de este año se reactivó el predio, los obreros retomaron su actividad (cobrando sueldos algo por debajo del resto de cualquier otro aceitero a cambio de sostener su empleo), Vicentín obtuvo más materia con valor agregado para exportar y Buyatti se sacó de encima un problema y encima cobró unos pesos.

Parecía que todos salieron ganando, pero quedó evidenciado que no fue así. Si bien los trabajadores lograron mantener sus puestos de trabajo, bajo algunas concesiones, la incertidumbre vuelve a apoderarse en ellos.

Ahora para seguir teniendo sus cargos deben renunciar a por lo menos del 30 por ciento de sus haberes. “Así nos fue comunicado para que cierren los números, si aceptamos tendremos empleo para por lo menos dos años más”, reconocieron.

¿Quién propuesto esto? Supuestamente Vicentín, pero en realidad el grupo de obreros dependen legalmente de Buyatti.

“Buyatti no nos sabe explicar bien”, reconocieron los entrevistados, dejando más que claro que esos empresarios prefieren seguir haciéndose los distraídos.

Siempre se trató de una situación precaria que durante estos últimos meses, ninguna de las partes vinculadas se mostró muy interesada por regularizarla. De hecho, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) recién ahora se muestra preocupado por algo que bien sabía que en algún momento iba a suceder.

Hoy la empresa produce harina, aceite y pellets de cáscara, todo derivado de la soja con buenos niveles de producción y calidad.

Buyatti presentó un recurso de crisis financiera ante la Nación que le fue rechazado por la faltante de documentación que avalara, precisamente, esa situación crítica. Además, la Municipalidad le condonó una abultada deuda que mantenía por impuestos impagos y el gremio aceptó algunas concesiones de su convenio de trabajo afín que los obreros conservaran su puesto de empleo.

En lo inmediato, el secretario general de la organización obrera, Pablo Reguera, había indicado que para noviembre y/o diciembre se adelantarían las vacaciones (obviamente pagas) para luego avanzar con las tareas de mantenimiento dentro de la planta para que en marzo, se retomara la actividad.

Por lo visto, a decir de los delegados sindicales, no pareciera que fuese así.

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