Escándalo institucional

Traferri no pierde votos, lo que perdió fue su dignidad

Por Nicolás Carugatti


Traferri entregando subsidios

El senador Armando Traferri logró en 2011 regresar a la política tras cuatro años de estar fuera del paraguas del estado, años que debió trabajar en el ámbito privada para poder sostenerse económicamente, sin demasiado éxito. Este período fuera del sistema público obligó a Traferri ajustar su estrategia de acumulación de poder para asegurarse vivir él y su familia de los dineros del estado, estrategia que ejecutó a la perfección durante los últimos 10 años.

Traferri es uno de los dirigentes políticos de mayor nivel de conocimiento público en todo el departamento San Lorenzo, este punto es central para comprender el poder electoral real que el senador ostenta. La implementación del sistema electoral con boleta única – sistema que los electores deben votar con una cruz en los casilleros con la cara del político – hace que los candidatos necesiten un alto conocimiento de la sociedad para poder garantizar un piso de votos. Traferri cuenta con millonarios fondos del estado para tener una presencia permanente en todas las localidades del departamento, haciendo casi imposible que otro dirigente político de cualquier extracción partidaria tenga la mínima chance de competir por la banca. Estos fondos millonarios provienen de un acuerdo cerrado con el Gobierno del socialista Antonito Bonfatti, el ex gobernador, a quien según las declaraciones del propio Traferri lo considera su amigo, esta resolución permitió que Bonfatti pueda acordar todas las leyes necesarias para garantizar la “gobernabilidad” de su gestión.

La justicia intentó avanzar por denuncias relacionadas con el manejo poco claro de los fondos que los senadores utilizan a discreción. Traferri fue acusado de asignar la mayor cantidad de estos fondos a una fundación manejada ni más ni menos que por su mujer, la ex intendenta de San Lorenzo Mónica de la Quintana. Conocida esta investigación los senadores ejecutaron el primer gran golpe institucional contra la independencia de la justicia santafesina, desplazando los fiscales e impidiendo que se los investigue. Los senadores lograron superar la instancia de investigación sin sobresaltos saliendo fortalecidos. Hasta la semana pasada tenían en sus manos el dominio y el temor de todos los fiscales de la provincia, situación que quedó brutalmente expuesta en una escucha telefónica, en en el marco de la causa de juego clandestino de la fiscal sanlorencina Melisa Serena “enfrentarte al Pipi Traferri es lo más peligroso que podés hacer”.

Traferri desde finales del año pasado está acorralado por una nueva investigación judicial, en este caso por el manejo del juego clandestino en la provincia. Los fiscales recabaron pruebas y pidieron que el senador sanlorencino pierda sus fueros para poder continuar con la investigación y así imputarlo como jefe de una asociación ilícita. Estas complicaciones judiciales del sanlorencino desataron un mar de internas tanto dentro del frente gobernante como así también en el resto de las fuerzas políticas de la provincia. Traferri intentó la semana pasada y con éxito -al menos por algunas horas- impulsar una comisión que investigue a los fiscales y se instruya a la presidente de la Cámara, la vice gobernadora Alejandra Rodenas para solicitar el archivo de la causa de juego clandestino que le quita el sueño.

Ante la osada jugada de los senadores hizo que toda la corporación judicial saliera públicamente a condenar el avasallamiento institucional logrando que se deje en un cajón la conformación de la comisión de seguimiento a fiscales. Traferri probablemente no pierda un sólo voto, lo que de seguro perdió fue su dignidad.

 

 

 

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