La campaña triguera 2025/26 no es una campaña más. Es un punto de inflexión. Con una producción estimada en 27,7 millones de toneladas, Argentina alcanza el mayor volumen de trigo de su historia y supera con holgura el récord anterior de 23 millones registrado en 2021/22.
Pero el dato productivo, por sí solo, no cuenta toda la historia. El verdadero impacto se siente río abajo.
El récord nacional desemboca directamente en el Up River, donde los puertos del Gran Rosario proyectan despachar 11,2 millones de toneladas de trigo durante la campaña, el mayor volumen histórico para la región. El salto es contundente: un 46,3% más que el ciclo anterior y un 18,3% por encima del máximo previo alcanzado en 2021/22.
No se trata solamente de más trigo. Se trata de más camiones, más barcos, más turnos, más presión sobre accesos viales y mayor intensidad operativa en cada terminal del complejo.

La Región Centro —que incluye Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y el norte bonaerense— es la gran protagonista de este ciclo. Con 19,8 millones de toneladas, explicará el 71% de la producción nacional. Es decir, el grueso del cereal nace en el área de influencia directa del sistema portuario rosarino.
Santa Fe aporta un crecimiento interanual de 2,8 millones de toneladas y Córdoba suma otras 2 millones. El salto productivo no fue casual. Las lluvias excepcionales durante julio y agosto garantizaron un llenado de grano óptimo, mientras que la inversión tecnológica —en semillas, fertilización y control sanitario— permitió capitalizar el escenario climático favorable.
El resultado fue un rendimiento promedio de 41 quintales por hectárea, un nivel que redefine los techos productivos del país.
Cuando se suma el stock remanente de la campaña anterior, la oferta total disponible de trigo en Argentina alcanza las 31,1 millones de toneladas, también un récord. De ese total, 22,3 millones se concentran en la Región Centro. El flujo natural de ese volumen apunta hacia el Gran Rosario.
En el plano de la demanda, las exportaciones volverán a ser el principal destino del cereal, con 17 millones de toneladas proyectadas. De ellas, 11,2 millones saldrán desde el Up River, consolidando a la región como el corazón exportador del trigo argentino.
El dato adquiere aún más relevancia si se observa la tendencia histórica. El gráfico de exportaciones desde el Up River por campaña muestra cómo el volumen proyectado para 2025/26 supera ampliamente a los registros de los últimos años . El sistema vuelve a operar al límite de su capacidad.
Sin embargo, no todo es volumen. El informe también advierte una merma en la calidad del cereal respecto de campañas anteriores. El contenido de proteína promedió 9,5%, 2,6 puntos porcentuales por debajo del promedio de las últimas dos campañas, y el peso hectolítrico también retrocedió . Casi el 70% del trigo clasificó como Grado 2, desplazando al Grado 1.
Este detalle comercial puede influir en los destinos y en la estrategia de colocación internacional, aunque no altera el impacto logístico del volumen récord.
Para el ecosistema Up River, la campaña 2025/26 es mucho más que una buena cosecha. Es una prueba de escala. El sistema portuario del Gran Rosario vuelve a demostrar que es el engranaje central de la matriz agroexportadora argentina.
El récord productivo se convierte, así, en récord logístico. Y el trigo, una vez más, baja por el Paraná para confirmar que el corazón del comercio exterior argentino late en el Up River.







